César Esteban

04-06-2010

César Esteban
César Esteban en la piscina con su hija Irene.
Foto: Carmen Pinza

¿Por qué es usted astrofísico?
Por vocación, de niño era muy imaginativo y vi unas fotos sobre galaxias y nebulosas en unos libros enormes que tenía mi padre sobre la naturaleza y ciencia y me fascinaron.

¿A qué edad y en qué circunstancias escogió esta profesión?
Tenía 13 años. El entonces novio de mi hermana me trajo un artículo de "El País" (que todavía conservo) que hablaba de los estudios de Astrofísica en La Laguna, y decidí que haría Física y me especializaría en Astrofísica en Canarias y justo eso fue lo que hice.

¿Qué investiga?
Principalmente la composición química de las nebulosas y la evolución química de las galaxias. También dedico parte de mi trabajo a la Arqueoastronomía.

¿Qué instrumentación requiere?
Para el tipo de trabajo que suelo hacer (medir líneas muy débiles en el espectro de las nebulosas) necesito los más grandes telescopios, del tipo 8 ó 10 metros.

¿En qué consiste una jornada laboral estándar?
Pues en primer lugar responder y ver el correo electrónico. Dar clases, asistir a alguna charla, atender las dudas de tus alumnos de doctorado, hacer algún trámite burocrático y, con el tiempo que te resta, trabajar en el proyecto de investigación que tengas entre manos. Si tienes un puesto de gestión pues casi todos los días de la semana debes asistir a reuniones.

Díganos un descubrimiento que culminaría, de tener lugar, su carrera profesional.
En mi campo de investigación particular, me gustaría zanjar un problema en el que llevo trabajando unos años: hay dos técnicas de determinación de la composición química de nebulosas que dan resultados diferentes y todavía no sabemos cuál es la correcta. Quisiera dar con la solución. También hay una cosa que me gustaría descubrir, aunque no trabajo específicamente en ello: la existencia de otros seres inteligentes en el Universo.


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