Javier Licandro

25-03-2011

Javier Licandro
Javier Licandro durante la presentación que realizó en 2005 en el congreso Asteroids Comets Meteors en Buzios, Río de Janeiro (Brasil).
Foto: particular

¿Por qué es usted astrofísico?
Me fascinó la Astronomía desde muy joven. A los 16 años entré en la Asociación de Aficionados a la Astronomía de Montevideo. Ahí comencé a hacer mis primeras observaciones: lluvias de meteoros, estrellas variables y cometas. Más que la contemplación siempre me interesó "medir" parámetros (los brillos de las variables y los cometas, las trayectorias de los meteoros), descubrir cosas nuevas. Disfrutaba tanto con los telescopios como cuando ponía mis medidas en gráficos y sacaba, por ejemplo, curvas de luz.

¿A qué edad y en qué circunstancias escogió esta profesión?
A los 18 años. Comencé simultáneamente la licenciatura de Astronomía en la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República en Montevideo, y la carrera de ingeniería en la Facultad de Ingeniería. No habían pasado 6 meses y ya tenía claro que lo mío era la Astrofísica.

¿Qué investiga?
Trabajo en el estudio de las propiedades físicas de los pequeños cuerpos del Sistema Solar: asteroides, cometas, objetos transneptunianos... desde pequeños cometas de menos de 1 km de diámetro a los grandes transneptunianos como Plutón y Eris. Los últimos años los he dedicado principalmente a estudiar la composición de sus superficies utilizando diferentes técnicas espectroscópicas en un rango de longitudes de onda que van desde el ultravioleta (3.500 angstroms) hasta el infrarrojo térmico (25 micras).

¿Qué instrumentación requiere?
He utilizado instrumentos en telescopios en observatorios en la Tierra y espaciales. Principalmente cámaras/espectrógrafos diversos en el rango visible del espectro electromagnético en observatorios en La Palma, Tenerife y Chile; en el infrarrojo cercano e infrarrojo medio en La Palma, Hawai y Chile. Asimismo, en el infrarrojo medio, donde he utilizado al telescopio espacial SPITZER, tengo tiempo en el telescopio espacial Herschel y espero sacarle muchos resultados a Canaricam en el GTC (Gran Telescopio CANARIAS).

¿En qué consiste una jornada laboral estándar?
Una jornada laboral puede tener contenidos muy variados. Cuando toca ir a observar, puede ser muy larga y tener que trabajar toda la noche en el telescopio. Esas jornadas, pocas al año, implican una preparación que va desde realizar la propuesta que te permite obtener tiempo en el telescopio, definir entonces qué es lo que quieres hacer, qué objetos observar, con qué instrumento, cuánto tiempo necesitas, escribir una justificación científica, etc.
Luego hay días en los que trabajas con los datos, reduces las imágenes y obtienes la información que pretendes de ellas. Después hay que analizarla comparándola con la que ya existe, lo que requiere leer mucho y estar al día del trabajo de los colegas. Finalmente hay que escribir el artículo donde comunicas tus resultados a la comunidad científica y los envías a publicar. Con suerte, si pasa un proceso de interacción con otros colegas que actúan como árbitros del trabajo, se publica.
Pero no sólo publicamos, también tenemos responsabilidades de docencia. Tenemos estudiantes de tesis doctoral o de máster con los que interactuamos y a los que hay que atender en sus consultas, organizar su trabajo, corregir lo que hacen. En mi caso también doy algunos cursos que debo preparar, dictar las clases y corregir los exámenes. Asimismo soy responsable de un proyecto de desarrollo instrumental orientado al espacio, por lo que debo mantener reuniones con técnicos e ingenieros y ejercer como jefe de proyecto haciendo gestiones diversas para que el mismo funcione. Esto implica reuniones varias tanto con el personal del IAC involucrado, como con colegas de otras instituciones participantes en la misión e instrumento, encargadas de otras partes a las que hay que mantener coordinadas.
El dirigir proyectos, tanto científicos como instrumentales, se roba bastante de mi tiempo en reuniones, gestiones y, sobre todo, mucha burocracia preparando documentación, solicitando financiación, presentando informes, solicitudes de compra y gastos, etc.
En definitiva, una variada cantidad de cosas que hacen que la jornada laboral sea muy variada, a veces excitante, las más de las veces cansada y algo tediosa.

Díganos un descubrimiento que culminaría, de tener lugar, su carrera profesional.
Ninguno. Cualquier cosa que descubramos es sólo un aliciente más para poder seguir descubriendo otras aún más interesantes. Los hallazgos nunca son una culminación, son un aliciente, la energía renovada para seguir mejorando. Personalmente me siento realizado con los momentos inigualables que he tenido viendo lo que nadie había visto antes: que el transneptuniano Makemake tiene una superficie cubierta de hielo de metano igual que Plutón; que hay asteroides con agua y orgánicos en la superficie como es el caso de 24 Themis y 65 Cybele, y tantos otros que son hitos, momentazos personales, nunca una culminación. Hay muchísimas cosas ahí arriba esperando a ser descubiertas.


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