Ignacio Trujillo

08-04-2011

Ignacio Trujillo
Ignacio Trujillo en el pico de Chinobre, en Anaga, durante una excursión con un grupo de amigos. Puede apreciarse el bosque de laurisilva en esta parte de la isla de Tenerife.
Foto: Judit Bakos

¿Por qué es usted astrofísico?
Porque me divierte mucho resolver problemas. Me gusta conectar hechos aparentemente aislados y ver cómo se relacionan unos con otros. Creo también que la Astrofísica es aún de las pocas ramas de la ciencia donde el individuo todavía puede aportar algo importante al conocimiento.

¿A qué edad y en qué circunstancias escogió esta profesión?
Sobre los 13 ó 14 años observé por primera vez Saturno a través de un pequeño telescopio de aficionado. Me emocionó mucho la visión. Mi padre y series como Cosmos también me animaron a interesarme por el cielo.

¿Qué investiga?
Actualmente exploro cómo se van ensamblando las galaxias desde su forma más primitiva, en el Universo temprano, hasta alcanzar la apariencia que tienen en la actualidad.

¿Qué instrumentación requiere?
La luz de los objetos remotos es tan tenue que es necesario trabajar con grandes telescopios para poder captarla y estudiar sus propiedades. También hay que utilizar telescopios espaciales para evitar los efectos distorsionantes de la atmósfera de la Tierra.

¿En qué consiste una jornada laboral estándar?
En ponerse al día con el correo electrónico y las nuevas publicaciones científicas. Discusión de ideas con los doctorandos y otros colegas. Elaboración de informes, preparación de campañas observacionales y revisión y escritura de nuevos artículos. Y si hay suerte, en divertirse estrujando los nuevos datos que llegan de los telescopios.

Díganos un descubrimiento que culminaría, de tener lugar, su carrera profesional.
En ciencia lo que supone avances es el descubrimiento de anomalías, cosas que no esperábamos. En mi campo particular, el descubrimiento de una población de galaxias evolucionadas y masivas a muy alto desplazamiento al rojo sería revolucionario.


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