Clara Régulo Rodríguez

17-06-2011

Clara Régulo Rodríguez
Clara Regulo en Berna durante una reunión de trabajo en el ISSI (International Space Science Institute).
Foto: particular

¿Por qué es usted astrofísica?
Siempre me gustó la idea de estudiar las estrellas, aunque a diferencia de muchos de mis colegas nunca fui astrónoma aficionada a mirar el cielo. Me interesaba la física de las estrellas.

¿A qué edad y en qué circunstancias escogió esta profesión?
A los diecisiete años, cuando por primera vez me planteé seriamente mi futuro profesional.

¿Qué investiga?
El interior de las estrellas a través de sus oscilaciones externas. Estudio las estrellas de forma parecida a como los geólogos estudian el interior de la Tierra.

¿Qué instrumentación requiere?
Desde hace quince años trabajo con datos de satélite. Desde Tierra es casi imposible realizar observaciones con la precisión necesaria.

¿En qué consiste una jornada laboral estándar?
No tiene nada de particular. Trabajo todo el día delante de un ordenador. Descargo los datos de las estrellas de las bases de datos, analizo los datos, me comunico con mis colegas, escribo artículos. Eso en cuanto a mi trabajo como investigadora, dado que el 50% de mi tiempo lo dedico a la docencia. Doy clases en el grado de matemáticas y en el máster de astrofísica, así es que preparo las clases, las imparto, atiendo a los alumnos, corrijo los trabajos y los exámenes. Por otra parte, es imposible hoy en día sustraerse a las labores burocráticas y administrativas, tanto de gestión de los proyectos de investigación como de gestión universitaria, a lo cual dedico también una parte de mi tiempo.

Díganos un descubrimiento que culminaría, de tener lugar, su carrera profesional.
En ciencia, en contra de lo que a veces se piensa, se suele avanzar paso a paso. Cuando se llega a un descubrimiento que la prensa presenta como espectacular es, normalmente, el último granito de arena de una gran montaña. En mi campo, la montaña de arena está creciendo muy rápido gracias a los datos que está proporcionando el satélite espacial Kepler.


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