Astrofotografía fácil: eclipses

Luis Chinarro / 01-08-2003

En un artículo anterior, habíamos visto la manera más sencilla de tomar algunas fotografías del cielo utilizando simplemente una cámara, equipada con objetivos grandes angulares o estándar, y un trípode.

Sin abandonar el trípode, pero sí poniendo 71 en la cámara teleobjetivos de una longitud focal mínima de 300 mm, podemos fotografiar eclipses de Sol y de Luna. Hay que tener en cuenta que, a mayor longitud focal del objetivo (sería adecuado uno de 500 ó 600 mm), el tamaño de los citados astros será también mayor en el negativo, por lo que serán más fáciles de ampliar o visionar y la calidad y vistosidad de la imagen será mayor.

Durante las fases de parcialidad de ambos tipos de eclipse, hay todavía luz suficiente para utilizar tiempos de exposición pequeños, que oscilan entre 1/500 segundos al comienzo de la parcialidad y 1/8 segundos en la fase previa a la totalidad del eclipse.

Para fotografiar el Sol, ya sea un eclipse o no, es imprescindible la utilización de un filtro solar delante del objetivo para evitar lesiones oculares irreparables. Una vez que empieza la totalidad del eclipse podemos retirar el filtro.

La fase de totalidad de ambos eclipses requiere tiempos de exposición más largos que los anteriormente mencionados. Una buena idea es hacer una serie de exposiciones empezando con 1 segundo, e ir doblando este tiempo hasta llegar a los 15 segundos. En el caso del Sol, obtendremos fotografías que muestran distintas extensiones de la Corona Solar; y en la Luna, se apreciará el satélite oscurecido de un color rojizo y las estrellas brillantes cercanas.

No es aconsejable utilizar tiempos de exposición mayores, ya que ambos astros aparecerían "movidos" y el negativo totalmente saturado. Sólo durante un eclipse de Luna muy oscuro en el que el satélite apenas se vea, se puede alargar el tiempo de exposición para que aparezcan más estrellas. Es necesario un telescopio con montura ecuatorial y motores de seguimiento con el fin de que la Luna y las estrellas no salgan "movidas".

Hablando de telescopios con montura ecuatorial y sistema de seguimiento... abordaremos ahora un tipo de fotografía que los requiere. Sin abandonar el Sol y la Luna, trataremos de fotografiar detalles de la superficie de ambos objetos, entendiendo por superficie solar la fotosfera. Para ello, necesitamos acoplar el cuerpo de la cámara al telescopio mediante un adaptador. Si se mantiene el ocular en el telescopio, los detalles que fotografiemos serán más grandes y detallados pero menos nítidos. La pérdida de nitidez depende de la calidad del cielo, llamada seeing, y del ocular utilizado. Los tiempos de exposición varían según la longitud focal del telescopio y del ocular, pero como orientación podemos usar 1/125 o 1/60 segundos. Si el seeing y la estabilidad del telescopio son buenos, obtendremos unas espléndidas fotografías de las fáculas y manchas solares, así como de los cráteres y montañas lunares. En este caso el filtro, que siempre es imprescindible para la fotografía solar, lo pondremos delante del objetivo del telescopio. Cuando fotografiemos la Luna llena, también podemos utilizar algún filtro de menor densidad que el solar con el fin de evitar deslumbramientos y mejorar la calidad de la foto, bien consiguiendo un mayor contraste entre luces y sombras o, por el contrario, un tono más suavizado. Hagan pruebas y elijan lo que más les guste, la imaginación no tiene límites.

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El autor

Luis Chinarro es Operador de Telescopios en el Observatorio del Teide del Instituto de Astrofísica de Canarias y Astrofotógrafo.

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