Entrevista a Arthouros Zervos

Sol, viento, tierra, agua y fuego

Annia Domènech / 02-08-2007

Arthouros Zervos es Presidente del Consejo Europeo de Energías renovables (EREC), Chairman del Consejo Global de Energía Eólica (GWEC) y Presidente de la Asociación Europea de la Energía Eólica (EWEA). Esta entrevista fue realizada en el marco de la conferencia internacional Starlight 2007.

El objetivo es que la vida humana pueda iluminarse, calentarse, enfriarse y desplazarse como la misma Tierra, es decir, utilizando fuentes de energía renovables.


¿Cuál es el futuro de las energías limpias? ¿Piensa que pueden realmente sustituir a las tradicionales?
Pueden, y lo harán. En un futuro no hay muchas más opciones, pues se agotarán el petróleo, las reservas actuales en unos 40 ó 50 años, y el gas natural, cuyas reservas son ligeramente mayores. Carbón hay más, pero hay que tomar en consideración los costes medioambientales que su utilización conlleva.
La única cuestión es en qué escala de tiempo y a qué ritmo serán reemplazados los combustibles fósiles.

¿Qué opciones hay?
La energía nuclear y las renovables. Existen muchos inconvenientes en la nuclear, empezando por el hecho de que no es aceptada por mucha gente, y no cubre todos los requerimientos energéticos. El cambio climático es un problema urgente. No es posible esperar más para modificar el modo en que producimos la energía.

¿Están los poderes económicos frenando la transición entre los tipos de energía?
Hasta hace poco, la respuesta era sí. Actualmente, en cambio, grandes compañías de fuel, como BP (British Petroleum) o Shell están introduciéndose en el sector de las energías renovables. Han visto como será el juego y quieren continuar jugando del mismo modo que en el pasado.
El ritmo actual de introducción de las renovables no va a modificar significativamente la situación, y la pregunta es si será suficiente para detener el cambio climático. Las emisiones de gases nocivos se reducen no sólo pasando a energías limpias, sino también consumiendo menos energía.
Ello es más difícil que introducir una nueva fuente de energía, pero es posible hacerlo, y sin alterar significativamente el modo de vida. Hay que cambiar la mentalidad de la gente.

¿Qué capacidad real tienen las energías renovables para iluminar, calentar, desplazar… a todo el planeta?
El elevado consumo de energía mundial no puede ser sustituido de un día para otro por energías renovables, sino que se requiere un periodo de transición. Los factores económicos, y cómo se desarrollen las nuevas tecnologías, tendrán un peso determinante en el proceso. Las inversiones en el ámbito de la obtención de energía son a largo plazo, de veinte o treinta años, no estamos hablando de un par de años.

Suele creerse que las energías renovables resultan caras.
Es cierto que el principal argumento contra ellas es que son muy caras, pero depende de cómo se analicen los datos. Hace unos años, el petróleo estaba a 20 dólares por barril, ahora está a 70. Dentro de una década, no se sabe cuánto valdrá. La gran ventaja de las renovables es que la fuente es gratis. Una vez construidos los aparatos que permiten utilizarlas, se conoce su coste futuro.
Es cierto que hay que desarrollar la tecnología, lo que requiere una inversión. Pero en los últimos 40 años se han utilizado millones de euros en investigar la energía nuclear, lo que no se ha hecho jamás con las renovables. Según la Agencia Internacional de la Energía (International Energy Agency), sólo una pequeña parte (6 ó 7%) del dinero público invertido en este período de tiempo ha ido a las energías renovables (y sumándolas todas). Para la energía eólica, ha sido un 1%. Y ya se ha visto una gran mejora.

¿Cuál será LA energía renovable?
No creo que sea una. Una cosa positiva de las energías renovables es que son complementarias, resultando más o menos adecuadas según las condiciones del lugar. Por ejemplo, en el mundo desarrollado hay mucho sol, razón por la cual el potencial de la energía solar es enorme. Hoy en día todavía resulta cara, pero se trata de una cuestión de mercado: cuanto más se produce, menos cuesta.
La energía eólica, que ha subido un 20 ó 30% en los últimos años, es actualmente la más exitosa: la más barata y la que puede producirse en mayor cantidad. Es evidente que la solar, que se está desarrollando muy rápidamente, va a seguirla. La energía hidroeléctrica, muy utilizada en Europa y Estados Unidos aunque no en otros lugares del mundo, tiene potencial a menor escala. La biomasa y los biofuels constituyen otro sector.

¿En qué utilizamos la energía, y qué energía renovable puede cumplir cada uso?
En la electricidad, calefacción y aire acondicionado, y en el sector de transportes.
Para la electricidad, la eólica, la solar, la hidroeléctrica, la geotérmica, y otras recién llegadas como la energía de las olas marítimas.
En la calefacción y el aire condicionado se puede utilizar biomasa, energía solar (preferentemente para el calentamiento de agua) y geotérmica. Es un sector complicado, con retos mayores que en la electricidad, por ejemplo. De la biomasa se obtiene madera procesada, que pueden quemarse para generar calor.
En los transportes hay que sustituir el petróleo, y únicamente los biocarburantes pueden hacerlo, salvo en un coche combinado, en cuyo caso otras energías, como la eólica, pueden convertirse en eléctrica.

¿Cuál es la política de la Unión Europea (UE) en energías renovables?
Hace casi una década que la UE legisla para promover las renovables. En el nuevo pliego sobre medio ambiente sacado a principios de año, se establece como objetivo que las energías renovables alcancen el 10% en 2020. Asimismo, también se prevé una reducción del 20% de las emisiones de efecto invernadero.
Son metas ambiciosas, que no serán fáciles de conseguir. Anteriormente se había establecido como objetivo para el 2010 un 12% de energía renovable, pero era aconsejado: los países no sufrirían penalizaciones de no hacerlo. En cambio, para el 2020 es una obligación legal, con multa en caso de no cumplimiento.

¿Cuál es el país europeo que lo hace mejor en energía renovable?
Pienso que Alemania, que desde principios de los años noventa disfruta de una política que defiende las energías renovables. Allí se utilizan todos los tipos, y un 12% de la electricidad procede de fuentes renovables.
España también está haciéndolo bien, pero sin éxito en todos los campos: funciona muy bien la eólica, pero no la solar. Es una paradoja. El problema es que hay que apoyar su desarrollo, y ello tiene que ver con cómo funciona la sociedad.
Dinamarca fue una pionera en la eólica, que actualmente suministra el 20% de su energía.

¿Cree que sería eficaz penalizar las energías contaminantes para defender otras opciones?
Las tasas son un modo de penalizar. Actualmente los que contaminan no pagan, paga la sociedad. No se trata del único modo de fomentar las energías renovables, pero sí es cierto que la gente entiende cuando paga.

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    Autor: Anthony Baillard

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El autor

Annia Domènech es Licenciada en Biología y Periodismo. Periodista científico responsable de la publicación caosyciencia.

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