Eco, eco, eco, eco...de luz

Bibiana Bonmatí / 04-04-2003

Un día de enero de 2002, una estrella llamada V838 Monocerotis, de la constelación del Unicornio, que hasta entonces había pasado inadvertida, aumentó su brillo súbitamente. Esta estrella “del montón” se encontraba plácidamente cerca de la Secuencia Principal, donde se halla la mayor parte de las estrellas, cuando de la noche a la mañana se convirtió en una supergigante. Por un momento, fue la estrella más brillante de nuestra galaxia.

Como alguien que salta a la fama y sale en las revistas de sociedad, V838 Monocerotis ha hecho lo propio en la Vía Láctea, y lo ha hecho por todo lo alto, centrando toda la luz sobre ella para no pasar inadvertida.

Este fenómeno fue captado, entre otros, por Romano Corradi, un astrónomo del Grupo Isaac Newton (ING) de la Palma, y anteriormente investigador del IAC, que obtuvo una imagen de la estrella con el Telescopio William Herschel el 28 de marzo de 2002. Posteriormente, con el Telescopio Hubble, siguió la evolución de este espectáculo estelar conocido como eco de luz.

Pero, ¿qué es un eco de luz? El efecto es similar al que se produce cuando tiramos una piedra al agua. Alrededor de la piedra aparecen círculos concéntricos que se alejan del centro. La onda que produce la piedra al caer se propaga recorriendo el agua, que no avanza. En nuestro caso, V838 Monocerotis emite luz de forma eruptiva: al alejarse de la estrella, ilumina el polvo de alrededor provocando el eco de luz que nosotros observamos.

Para que se produzcan ecos de luz necesitamos materia que refleje la luz. Nuestros ojos perciben los objetos porque éstos reflejan toda o parte de la luz que les llega. En el caso de V838 Monocerotis, lo que observamos es el material que la envuelve. Si no hubiera encontrado nada a su paso, la luz habría seguido su camino, “tan tranquila”, y no se habría producido la reflexión necesaria para que nosotros pudiéramos contemplar este globo de luz.

Los ecos de luz son extraños. Sólo han sido observados alrededor de unas pocas novas en nuestra propia galaxia y de varias supernovas extragalácticas. En estos casos, los ecos son debidos al polvo y gas interestelar que se encuentran en nuestra línea de visión, más que al material circunestelar, excepto en la supernova SN1987A.

La verdad sobre lo que le ocurrió a V838 Monocerotis no se sabe. Podríamos pensar que es una explosión de nova o supernova, pero al observarla con más detenimiento nos damos cuenta de que no se trata del mismo fenómeno. En estas explosiones, la estrella pierde su capa externa y se vuelve extremadamente caliente. En cambio, V838 Monocerotis se expandió hasta convertirse en una supergigante fría. La presencia de polvo alrededor de la estrella es otro de los enigmas; probablemente debieron de producirse otras erupciones cuyos restos formaron esta nube de gas y polvo.

Dado que esta estrella era muy débil (magnitud 15,6) apenas se sabía nada de ella antes de la explosión, en la que llegó a tener una magnitud de 6,75. Los astrónomos han estudiado su espectro para conocer el tipo de luz que nos envía la estrella y, así, descubrir qué es lo que nos está diciendo V838 Monocerotis. Del eco que nos ha llegado se ha podido estimar la distancia, aproximadamente 20.000 años-luz, y además se ha visto que podría tratarse de un sistema binario.

La Astrofísica ha dedicado gran parte de su tiempo al estudio de la vida de las estrellas. El Universo se presenta como una gran exposición de estrellas de diversos tamaños, brillos, etc. Y, además, nos permite verlas en diferentes épocas. Podemos ver el pasado y presente estelar. La mayor parte de la vida de las estrellas transcurre plácidamente en la Secuencia Principal (banda del diagrama de Hetzprung-Russell, donde se representa la temperatura y brillo de las estrellas). En esta banda aparecen las estrellas que brillan como resultado de la transformación de hidrógeno en helio; nuestro Sol se encuentra en esta fase.

Cuando, por ejemplo, una estrella acaba de quemar todo el hidrógeno, sale de la Secuencia Principal y sigue un camino u otro en función de su masa. En cualquier caso, se conocen bastante bien los procesos que marcan la evolución estelar. En V838 Monocerotis se ha producido un fenómeno desconocido; podría ser un paso transitorio de la evolución de algunos sistemas estelares que tiene lugar en raras ocasiones. Esta estrella presenta similitudes con un tipo de estrellas inestables llamadas “variables eruptivas”, las cuales aumentan su brillo de repente y de forma impredecible.
En definitiva, hemos encontrado una nueva pista sobre la vida de las estrellas y podremos seguir avanzando en la resolución de esta trama que viene desarrollándose desde hace miles de millones de años.

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El autor

Bibiana Bonmatí es Licenciada en Física por la Universitat de Barcelona (UB) y Máster en Comunicación Científica por la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona). Actualmente trabaja como redactora científica en la Unidad de Comunicación de la UB.

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