Las lunas de Barsoom

Ángel Gómez Roldán / 06-04-2005

De los cuatro mundos rocosos del Sistema Solar, únicamente el Planeta Azul tiene un satélite de un tamaño respetable, ya que la Luna es sólo cuatro veces más pequeña que la Tierra. En cambio, Mercurio y Venus carecen de compañeros conocidos, y en el caso de Marte sus dos diminutos satélites son más bien asteroides capturados que giran muy cerca del planeta, y no lunas. Sin embargo, es precisamente su pequeñez y proximidad al planeta lo que los hace peculiares.

A principios del siglo XX, en una de las más brillantes sagas de ciencia ficción, Edgard Rice Burroughs (1876-1950) sitúa dos satélites en torno al Marte de sus novelas, denominado Barsoom. Las lunas de Barsoom, Cluros y Thuria, giran alrededor del planeta en trayectorias polares. En cambio, los satélites reales Fobos y Deimos, orbitan sobre el ecuador marciano. Sus nombres proceden de la mitología griega: se trata de dos de los hijos de Ares y Afrodita (Marte y Venus para los romanos).

Miedo y Pánico, o Fobos y Deimos, fueron descubiertos telescópicamente en el siglo XIX por el astrónomo estadounidense Asaph Hall. El 12 de agosto de 1877 visualizó Deimos, cuya órbita es más excéntrica, y una semana después Fobos. Su color oscuro, pequeñas dimensiones, giro rápido y cercanía al resplandor rojizo de Marte determinaron que durante cien años no se supiera casi nada de ellos.

Hasta las primeras sondas espaciales a Marte en los años setenta del siglo pasado, sólo se tenía una idea aproximada de sus parámetros orbitales y tamaño. Los astrónomos observaron que Fobos es la mayor de las dos lunas, y también la que orbita más cerca del Planeta Rojo: a menos de 6.000 kilómetros de altura, tarda ocho horas en rodearlo. Se le calculaba un diámetro de unos treinta kilómetros, por lo cual no podía ser esférica. Deimos, que ocupa la mitad, orbita a más de 20.000 kilómetros del planeta y necesita 1,3 días para completar una vuelta a su alrededor.

En 1971, la sonda de la NASA Mariner 9 fue la primera en fotografiar de cerca Fobos mostrando un cuerpo irregular con cráteres de impacto en su superficie. Ello no sorprendió a nadie pues, pese que nunca se hubiera fotografiado un cuerpo del tamaño de un asteroide, los científicos creían que este tipo de objetos (así como las lunas de Marte) debieran tener ese aspecto. Los orbitadores de las sondas Viking 1 y 2 tomaron en 1977 imágenes en gran detalle que revelaron que Fobos estuvo a punto de ser desintegrado por el choque de un meteorito que le causó una enorme cicatriz: el cráter Stickney. Con un tamaño aproximado de diez kilómetros, se trata de uno de los mayores cráteres respecto al cuerpo impactado del Sistema Solar. Asimismo, esa colisión podría ser también la causante de las fracturas y grietas paralelas que se aprecian. Más recientemente, la Mars Global Surveyor de la NASA, en 2001, y la europea Mars Express, en 2004, han mostrado que la superficie está cubierta por una densa capa de un polvo fino similar al regolito lunar. De un metro de espesor, seguramente es el resultado del efecto de “erosión” de la radiación solar.

Una de las características más singulares de Fobos es que, visto desde Marte, sale por el oeste, cruza rápidamente el cielo, y se pone por el este. Como su órbita es tan cercana al planeta, da tres vueltas a su alrededor en el tiempo que éste gira una vez sobre sí mismo. Además, se ha calculado que las fuerzas de marea de la gravedad marciana están frenándolo y atrayéndolo a razón de unos dos metros por siglo Cuando un cuerpo sólido se aproxima a una cierta distancia de un planeta (el llamado límite de Roche) se desintegra en fragmentos debido a las fuerzas de marea y forma un anillo de material en su órbita. Si Fobos continúa yendo hacia Marte, en menos de cincuenta millones de años alcanzará ese límite y se descompondrá.

El aspecto de Deimos no es tan interesante, o conocido. Su posición, tres veces más alejada de Marte, ha impedido a los orbitadores espaciales tomar otras imágenes significativas de este satélite además de las de las Viking en los años setenta.

La mayoría de los investigadores están de acuerdo en que probablemente el efecto gravitatorio de Júpiter expulsó los asteroides hacia el interior del Sistema Solar, donde fueron atrapados por el Planeta Rojo. Lo que se desconoce es cómo un planeta relativamente pequeño como Marte pudo capturar los dos cuerpos errantes. Algunos astrónomos especulan con que, hace unos dos o tres mil millones de años, cuando había agua líquida en su superficie, una atmósfera marciana mucho más densa que la actual los aerofrenó.

Tanto Fobos como Deimos están formados por rocas poco densas de compuestos de carbono. Su espectro es muy similar al de los asteroides más comunes, los de tipo C. Es posible que también contengan hielo de agua. A finales de 1988, algunos datos obtenidos por la sonda soviética Phobos 2 revelaron una débil emisión gaseosa procedente de Fobos, seguramente debida a la sublimación del agua. Fue una lástima que una avería de su ordenador la pusiera fuera de servicio en marzo de 1989, puesto que estaba previsto que la sonda se aproximara hasta unas decenas de metros de la superficie para depositar dos pequeñas plataformas de experimentos.

En este momento no están previstas misiones espaciales centradas en estas lunas, pues el mucho más interesante Barsoom muestra cada día más pruebas de un pasado y un presente en los que el agua tiene un papel fundamental, con todas las implicaciones biológicas que ello podría suponer. No obstante, la privilegiada situación orbital de ambos satélites podría convertirlos en unas plataformas de observación excelentes durante la futura exploración de Marte.

Comentarios (1)

Compartir:

Multimedia

El autor

Ángel Gómez Roldán es Divulgador científico especializado en astronomía y ciencias del espacio, y director de la revista "AstronomíA".

Ver todos los artículos de Ángel Gómez Roldán

Glosario

  • Sistema Solar
  • Planetas
  • Satélite natural
  • Asteroide
  • Órbita
  • Meteorito
  • Gravedad
  • Carbono
  • Mercurio