Dos satélites de impacto

Ángel Gómez Roldán / 11-07-2006

De los cincuenta satélites conocidos de Saturno, Tetis y Mimas se caracterizan por poseer dos de los cráteres de impacto más grandes con relación a su tamaño de todo el Sistema Solar. Fueron descubiertos con telescopios siglos antes de que empezara la exploración espacial.

Tetis, de 1.071 x 1.056 x 1.052 km, exhibe una desgastada cuenca meteorítica denominada Odiseo que, con un diámetro de más de 400 km, es casi la mitad de su tamaño. En el caso de Mimas, de 418 x 392 x 383 km, su llamativo cráter Herschel, de 130 km de diámetro, es un tercio. De hecho, en Mimas destaca tanto que, en las primeras imágenes lejanas tomadas por las sondas Voyager 1 y 2 en 1980 y 1981 su aspecto es muy similar a la famosa "estrella de la muerte" de la película La Guerra de las Galaxias.

¿Cómo es posible que cuerpos tan pequeños como estos satélites helados de Saturno hayan sobrevivido a tremendos impactos sin despedazarse?

Tetis fue descubierto por Gian Domenico Cassini en 1684. Al estar compuesto por hielo de agua brilla mucho, lo que permite que, a pesar de su pequeño tamaño y la distancia a la que está, sea visible con un telescopio de aficionado de abertura modesta. Orbita a unos 295.000 km de Saturno en menos de dos días. Como las demás lunas mayores, siempre muestra la misma cara al planeta. También fueron las sondas Voyager de la NASA las que mostraron las primeras imágenes definidas de su superficie hace ya un cuarto de siglo, pero fue a partir del orbitador Cassini en 2004, cuando ésta y las demás lunas mayores de Saturno empezaron a estudiarse con todo detalle.

El hemisferio occidental de Tetis se encuentra dominado por Odiseo. Que este satélite no fuera destrozado por una colisión de tal calibre sugiere que su estado era semi-sólido o casi líquido en ese momento. Dicho cráter de impacto es muy plano, con poco relieve, y carece de bordes y picos centrales elevados, a diferencia de lo que es habitual en la Luna terrestre o Mercurio. Esto es debido a las diferentes densidades y materiales de estos cuerpos. En el interior de Odiseo hay muchos pequeños cráteres posteriores, lo que indica que debe ser bastante antiguo.

Algunos científicos especulan con que, hace varios miles de millones de años, durante su etapa "pastosa", Tetis experimentó contracciones en su superficie al enfriarse y expandirse que la resquebrajaron en algunos puntos. Ésta pudiera ser también la razón por la que la mayoría de los cráteres que cubren gran parte de la corteza de Tetis son de apariencia suave. Por ejemplo, el actual cañón Ithaca Chasma, de más de 100 km de anchura, unos 2.000 km de longitud (como de las Islas Canarias a Madrid) y hasta 5.000 m de profundidad sería resultado de estas contracciones. Otras regiones del satélite, al contrario, muestran vastas llanuras.

El fondo de muchos de los cráteres parece estar cubierto por un material brillante, más claro que el entorno. Quizás se trata de hielo con una composición o un tamaño de partículas distinto. Curiosamente, en algunos cráteres de otras lunas de Saturno se ve justo lo contrario. Por ejemplo, los fondos oscuros de las marcas de impacto en la lejana Hiperión, o la extrañamente bicolor Japeto. En junio del año próximo, Cassini efectuará otro sobrevuelo cercano a Tetis, a apenas 16.000 km de distancia, para continuar investigando.

Mimas gira cada veintitrés horas a sólo 185.000 km de las nubes de Saturno, cerca del borde exterior de los anillos. Fue descubierto en 1789, un siglo después que Tetis, por el famoso astrónomo William Herschel. Al igual que sus lunas compañeras, su baja densidad (1,17 g/cm3) indica que se encuentra mayoritariamente compuesto de hielo de agua con trazos de rocas más densas.

Su superficie, completamente cubierta por cráteres de impacto superpuestos los unos a los otros, parece ser muy antigua. Incluso el material desplomado de las paredes de algunos de ellos tiene a su vez numerosas huellas de impactos de meteoritos. Destaca la impresionante marca de Herschel, el cráter que hace que se parezca tanto a la estación de combate de Darth Vader.

Al contrario que Odiseo en Tetis, este cráter sí se eleva notablemente sobre el terreno circundante, con paredes de 5 km de altura y un fondo de hasta 10 km. El pico central de Herschel mide nada menos que 6.000 m, dándole su aspecto tan característico. En el hemisferio opuesto al de este cráter hay algunas fracturas, seguramente debidas al mismo impacto. Cómo Mimas pudo aguantar tal choque sin romperse es todavía un misterio.

Existe una enorme diferencia entre este cuerpo, geológicamente muerto desde hace eones, y su luna vecina Encélado, con apenas 100 km más de diámetro, pero dinámica y repleta de fracturas, géiseres y posibles lagunas de agua líquida justo bajo su superficie. ¿A qué pueden obedecer estos contrastes entre la muerta Mimas y la hiperactiva Encélado? Esperemos que la sonda Cassini pueda continuar dándonos respuestas.

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El autor

Ángel Gómez Roldán es Divulgador científico especializado en astronomía y ciencias del espacio, y director de la revista "AstronomíA".

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