Se buscan OVNIs

Héctor Castañeda / 12-08-2002

En esta época de economía global, en la que diariamente las empresas despiden trabajadores, aparece en el horizonte un nuevo riesgo de desempleo: cada vez hay menos OVNIs. La falta de avistamientos de objetos voladores no identificados dejará sin trabajo a muchos entusiastas del tema. A pesar de que ejércitos de turistas armados de cámaras digitales y videocámaras de alta resolución viajan por el mundo registrando desde imágenes familiares hasta desastres de aviación, aún se presentan como evidencia incontestable de visitas extraterrestres las típicas imágenes borrosas y desenfocadas que recuerdan a la vajilla de la cocina.

La supuesta elección del planeta Tierra como centro de recreo por multitud de entes inteligentes se ha fomentado mediante libros, artículos, rumores transmitidos a la hora del café y programas sensacionalistas de televisión. Pero seguramente es el cine el medio que más ha contribuido a convertir esta idea en aceptable para gran parte de la población.

En los años cincuenta, La Guerra de los Mundos, una película que recreaba la famosa novela de H. G. Wells sobre una invasión marciana, contenía más de una lectura política. Como contrapartida, el clásico Ultimátum a la Tierra transmitía, con una visita extraterrestre a Washington como marco, un mensaje de paz universal. Desde entonces, los mismos argumentos han sido utilizados una y otra vez por el cine norteamericano, hasta tal punto que incluso películas de éxito como las modernas ET y El día de la Independencia simplemente recuperan historias ya vistas.

Los científicos piensan que el hallazgo de seres extraterrestres sería uno de los acontecimientos cumbres en la historia humana. El anuncio reciente de la posible presencia de vida primitiva en Marte en un pasado lejano hace soñar con la existencia de inteligencia no humana. Sin embargo, existen fuertes argumentos en contra de esta posibilidad, el más consistente de los cuales radica en las enormes distancias que nos separan de las estrellas. Mientras que la luz tarda un poco más de ocho minutos en llegar desde el Sol a la Tierra, la que nos llega desde la siguiente estrella más cercana, Alfa Centauro, necesita más de cuatro años. Los viajes interestelares son de largo aliento. Una película realista como 2001 Odisea en el Espacio ilustra cómo una simple expedición tripulada hacia Júpiter, es decir, sin salir de nuestro Sistema Solar, requiere meses de viaje y enormes recursos tecnológicos.

Aunque se puede descartar por muy improbable la presencia física de extraterrestres entre nosotros (salvo los que aparecen con frecuencia en series de televisión), no se debe hacer lo mismo con la comunicación con otros seres inteligentes. La opción más lógica de comunicación interestelar sería mediante señales de radio. Dos películas recientes, Han llegado y Contacto, ilustran cómo se produciría una recepción viable de señales procedentes del espacio exterior.

La primera es una película de aventuras en la que unos alienígenas desean conquistar nuestro planeta. Pese a ser simple entretenimiento, los minutos dedicados a la recepción del mensaje son verosímiles. En cuanto a Contacto, es una introducción adecuada a los programas de detección de señales inteligentes como el conocido SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence). Sin embargo, satisface la necesidad de relación física con extraterrestres presentando un viaje a través de un agujero de gusano, un modo de trampear la barrera de la velocidad de la luz con fundamento científico. ¿Es ello posible? Si…
Pero esta es otra historia.

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El autor

Héctor Castañeda es Doctor en Astrofísica. Actualmente trabaja en el proyecto del instrumento OSIRIS para el Gran Telescopio Canarias.

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