Leyendo ciencia en... Destejiendo el arco iris

Annia Domènech / 14-08-2002

Richard Dawkins
Libros para pensar la ciencia, Metatemas 61
Fundació "la Caixa", Museu de la Ciencia - Tusquets Editores

 

La ciencia es amena, pero no sencilla; cotidiana, pero no banal. Ahondar en sus entresijos requiere un esfuerzo con premio. Leer ciencia es una actividad reducto de pocos y, además, con algo de connotación masoquista y mucho de inquietud profesional. Y, aunque es cierto que la jerga especializada de los de la bata blanca es, con frecuencia, incomprensible, también lo es que no todo libro que verse sobre una disciplina científica o, por qué no, simultanee varias, tiene que caer, con la fuerza de la gravedad de Newton, como un ladrillo sobre el lector inquieto.

Y es que todo es relativo, no como la Teoría de la Relatividad enunciada por Einstein que, precisamente, promulga lo contrario, es decir, que las leyes físicas deben ser absolutas y, por tanto, válidas para cualquier observador en cualquier lugar. Pero no huya, aquí no se va a desentrañar ninguna oscura hipótesis, sólo hojear un libro que enlaza varios saberes y muestra un mundo oculto, con una razón tras cualquier realidad o suceso evidente.

El poeta Keats acusó a Newton de romper el encanto del arco iris al desvelar el comportamiento de la luz. Richard Dawkins, en Destejiendo el arco iris, de ahí el título, contradice dicha percepción con la poesía inherente a sus revelaciones científicas. Pero no sólo desteje las propiedades de la luz y explica que han hecho posible indagar en rincones antaño ocultos del gran universo; también explora el pequeño universo propio del hombre, su modo de percibir y entender el entorno, y qué particularidades genéticas y, consecuentemente, fisiológicas, lo determinan.

Dawkins demuestra talento en hilvanar disciplinas diversas con ejemplos razonados, siempre desde una perspectiva insólita. Enseña un poco de todo y, por su sencillez expositiva, parece que mucho de nada. ¿Puede guiarnos su arco iris hasta el cofre del conocimiento ignorado? Aquí van algunos altos en el camino:

Morir es una suerte porque hay que nacer para poder hacerlo. La mayoría de espermatozoides y óvulos no alcanzan su destino, la mayoría de planetas son ineptos para la vida... La ciencia suplica que la quieran, a veces cayendo en la trampa de una frivolidad equívoca. Su encanto no necesita más que la cara lavada... Los colores que vemos son una convención de nuestro cerebro. La luz, obvia en apariencia y compleja en el fondo... El sonido viaja en forma de ondas que tienen que ser decodificadas para ser oídas, ya sea por un pequeño barómetro en el hombre, por una pequeñísima veleta en los insectos... El genoma de cada individuo, excepto en los gemelos, es único y, por tanto, un método de identificación. Cómo se analiza, cuál es su fiabilidad y qué riesgos entraña su uso no son preguntas de respuesta cómoda... Las estrellas tienen extensas agendas en las que las preocupaciones de los hombres no figuran. Parece un buen argumento contra la Astrología. Además, qué simple sería la naturaleza humana si pudiera resumirse en un horóscopo... Cualquier circunstancia puede darse independientemente de que haya sido predicha. El azar y la probabilidad explican coincidencias sorprendentes sin necesidad de atribuirlas a los hados o al oportunista de turno... Ocultar con una retórica bella unos argumentos débiles es perjudicial para el correcto entendimiento de la ciencia, aunque metáforas adecuadas ayuden a la propia comprensión del científico y a la del resto de los mortales... Un ser vivo es una comunidad en la que cada constituyente es interesado. Incluso un gen busca su propio bienestar... El ADN de un individuo es una biblioteca con las vivencias de sus antepasados que incluye, por ejemplo, todas las direcciones de sus hábitats... El cerebro vuelve a tejer el mundo que ha sido destejido por los sentidos. Por suerte está protegido contra la redundancia, es decir, omite lo no relevante... En la evolución del cerebro humano, extraordinariamente rápida, el uso del lenguaje podría haber actuado como elemento impulsor...

Al finalizar Destejiendo el arco iris, Dawkins no sólo ha conducido al lector hasta el escurridizo cofre, sino que también lo ha abierto y ha dejado escapar a algunos de sus ocupantes, que demuestran que la ciencia permite disfrutar más de la vida. El libro fascina por su fácil lectura y por lograr que el cerebro se expanda con información desconocida o, como mínimo, con una desconocida manera de examinar la información.

Comentarios (3)

Compartir:

El autor

Annia Domènech es Licenciada en Biología y Periodismo. Periodista científico responsable de la publicación caosyciencia.

Ver todos los artículos de Annia Domènech

Glosario

  • Gravedad
  • Relatividad
  • Planetas
  • Luz
  • Estrella
  • Astrología