Plutón, el planeta destronado

Ángel Gómez Roldán / 15-10-2004

Plutón es un planeta muy peculiar. De hecho, propiamente hablando, puede que ni siquiera se trate de un planeta. Es el más lejano, casi siempre, de los nueve mundos clásicos del Sistema Solar y, con diferencia, el más pequeño. Su diámetro ecuatorial, de unos 2.274 km con un error de un 1 %, determina que es menor que siete de los mayores satélites planetarios: nuestra Luna; Ío, Europa, Ganímedes y Calisto, de Júpiter; Titán, de Saturno; y Tritón, de Neptuno. ¿Por qué, entonces, la deferencia de clasificarlo como planeta?

A principios del siglo XX, siguiendo los pasos del hallazgo de Neptuno, realizado gracias a los cálculos de su influencia gravitatoria en Urano, unos astrónomos predijeron la existencia de un noveno planeta, también llamado planeta X, basándose en los movimientos de ambos. Sus deducciones resultaron ser erróneas, pero el estadounidense Clyde Tombaugh (1906-1997), contratado específicamente para buscarlo, halló a Plutón por casualidad en unas placas fotográficas que realizó en el Observatorio Lowell en enero de 1930. Automáticamente fue clasificado como planeta y recibió el nombre del dios romano del inframundo. Sin embargo, pronto se vio que su masa era demasiado pequeña como para ser responsable de las anomalías observadas en las órbitas de Urano y Neptuno.

En agosto de 1989, el sobrevuelo de la sonda Voyager 2 sobre Neptuno permitió estimar con gran exactitud su masa. Si ésta se usa para calcular las discrepancias de las órbitas, sencillamente no existen, lo que implica que la búsqueda del planeta X nunca tuvo un trasfondo real, aunque el hallado adquiriera un estatus planetario, que conserva en la actualidad por razones históricas. Pese a ello, muchos astrónomos opinan que debería ser clasificado como un gran asteroide, en vez de como un planeta. Algunos lo consideran el mayor de los objetos del Cinturón de Kuiper, un anillo de cuerpos helados situados más allá de la órbita neptuniana. Varios de los grandes asteroides conocidos son parte de este cinturón, como Quaoar o Sedna, recientemente descubiertos y con tamaños entre los 1.000 y los 2.000 km de diámetro, es decir, sólo un poco menores que Plutón.

Medio siglo después de su hallazgo, en 1978 se vio que poseía un satélite excepcional, que fue bautizado como Caronte. Con un diámetro estimado de 1.180 km, tiene la mitad del tamaño de Plutón y orbita en torno a su ecuador a apenas 20.000 km de distancia. Por tanto, disfruta de la distinción, que le arrebató a la Luna, de ser el satélite de mayor tamaño en relación con su planeta de todo el Sistema Solar. Las fuerzas de marea mutuas determinan que ambos cuerpos se muestren la misma cara el uno al otro, enlazados gravitatoriamente y girando de manera retrógrada cada 6,4 días. Hay investigadores que afirman que el sistema Plutón-Caronte es, en realidad, un “planeta doble”. Las observaciones de su movimiento han permitido acotar con mayor exactitud la masa conjunta del sistema, aunque aún existen incertidumbres considerables. La baja densidad que se deriva para los dos astros es de aproximadamente 2 gr/cm³, similar a la de los satélites helados de los planetas gaseosos.

Además de por su pequeño tamaño, el sistema Plutón-Caronte se caracteriza por poseer la órbita más excéntrica –elíptica– de los nueve planetas, lo que implica que en ocasiones se cruce en el camino de Neptuno y se posicione más cerca que éste del Sol. Ocurrió por última vez entre 1979 y 1999. Pese a ello, la inclinación de su órbita, de más de 17º, convierte en muy improbable una hipotética colisión con Neptuno, que se encuentra en el plano de la eclíptica, donde giran el resto de los planetas. La distancia media al Sol de Plutón es de casi cuarenta Unidades Astronómicas, ¡cuarenta veces la separación media Tierra-Sol!, o, lo que es lo mismo, unos 5.900 millones de kilómetros. Tarda 248 años en dar una vuelta completa en torno a nuestra estrella. La enorme lejanía hace que su temperatura superficial sea de entre 210 y 235 grados bajo cero.

Las observaciones del Telescopio Espacial Hubble muestran unas manchas borrosas, brillantes y oscuras en su superficie helada, probablemente compuesta mayormente de nitrógeno y metano sólidos, con algo de monóxido de carbono y etano. Se trata del único planeta que aún no ha sido visitado por una sonda espacial, aunque la NASA está en las etapas finales de la preparación de una pequeña sonda, la New Horizons, que será lanzada en 2006 y llegará a Plutón a mediados de 2015, tras un impulso gravitatorio con Júpiter en 2007. Los planes de la misión prevén un sobrevuelo a apenas 10.000 km del planeta, para después tratar de realizar otro paso por un objeto del Cinturón de Kuiper aún sin definir. Esta sonda ha de ser alimentada por un generador de radioisótopos, que produce apenas 200 W de energía proveniente de la desintegración de pastillas de plutonio, un sistema idéntico al que sustenta los instrumentos de la sonda Cassini, actualmente en órbita alrededor de Saturno.

Una de las características más intrigantes de Plutón es su atmósfera. Extremadamente tenue, de apenas unos microbares de presión, sólo existe en estado gaseoso cuando el planeta se encuentra cerca de su perihelio, como en las últimas décadas. Ésta es la razón de que conozcamos su existencia, ya que durante la mayor parte del año plutoniano está congelada en su superficie. Uno de los mayores atractivos de la misión New Horizons es poder estudiar esta efímera envoltura gaseosa antes de que Plutón se aleje demasiado del Sol y la atmósfera se congele de nuevo durante un par de siglos.

Plutón tiene un tamaño tan pequeño y está tan lejos del Sol y de la Tierra, que es invisible a simple vista. Incluso es necesario un telescopio de tamaño modesto, del orden de los 15 cm de abertura en adelante, para poderlo localizar con éxito. En vez de incluir unas cartas celestes detalladas, que son fáciles de conseguir en Internet o mediante un programa de planetario casero, adjuntamos un mapa de la región del cielo en la que se encuentra el noveno planeta, para dar una idea aproximada de dónde ubicarlo.

Durante la segunda quincena de octubre, residirá al oeste de la constelación de Sagitario, cerca del horizonte suroccidental al anochecer. Situado en la esquina más meridional de la constelación de Serpens Cauda, se está moviendo muy lentamente en dirección noreste, por lo que hasta el año 2007 no entrará en la constelación de Sagitario, donde permanecerá hasta 2024. En la actualidad, Plutón se encuentra a 31,5 Unidades Astronómicas del Sol (más de 4.700 millones de kilómetros). Si todo va bien, dentro de poco más de una década la misión New Horizons llegará al sistema Plutón-Caronte. ¿Qué sorprendentes descubrimientos nos aguardan en la frontera más lejana del Sistema Solar?

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  • PlutónPlutónImagen de Plutón

    © NASA/Hubble

    Posición del planeta en el cielo

    © Software Starry Night Pro

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El autor

Ángel Gómez Roldán es Divulgador científico especializado en astronomía y ciencias del espacio, y director de la revista "AstronomíA".

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