Entrevista a Roland Lehoucq

Lo "merveilleux scientifique"

Annia Domènech / 18-07-2008

Roland Lehoucq es astrofísico en el Comisariado de Energía Atómica (CEA). Es autor de diversos libros en los que aplica la física conocida a obras de ciencia ficción como Supermán, Tintín y otras.

En la ciencia ficción, la ciencia es el trampolín con el que la imaginación crea otras realidades ficticias. Aplicar a las mismas el método científico para analizar si lo que proponen es posible y, de no ser así, dar alternativas, es una de las pasiones de Roland Lehoucq. Como Lehouq afirma, "no se trata de destrozar obras que a mí también me apasionan, sino de hablar de la física que funciona a través de la ciencia ficción, y trabajar en ese mundo como si fuera real".

¿Por qué recurrir a la ciencia ficción para hablar de ciencia?
Es familiar a la gente. Y más allá de la historia, igual que una obra de arte puede ser contextualizada, una obra de ciencia ficción puede analizarse críticamente. Ello no implica limitarse a desestimar lo propuesto por los autores, sino a explicar el porqué y a proponer alternativas.
En "Los cuatro fantásticos" uno de los héroes, la Cosa, sufre el impacto de un camión sin moverse un ápice. Esto viola evidentemente la conservación de la cantidad de movimiento. La ciencia ficción no sólo permite analizar conocimientos científicos, sino también aplicar el método científico para mostrar cómo se intenta dar respuesta a un problema en ciencia.
También se puede intentar encontrar información que es parte del mundo observado pero que no se da explícitamente como, por ejemplo en "La Guerra de las Galaxias", calcular el tamaño de la Estrella de la Muerte, que es de unos 800 km de diámetro, como los grandes asteroides del Sistema Solar, por ejemplo Vesta.

¿Cómo encontró esta información?
En una imagen de la película, el planeta Endor y la Estrella de la Muerte están aproximadamente a la misma distancia del espectador (giran uno en torno al otro y, cuando la separación angular es máxima, yo hice la suposición de que estaban a igual distancia). Esto permite establecer una relación entre los tamaños de ambos cuerpos.
El tamaño de Endor lo calculé teniendo en cuenta la vida indígena de este planeta: los Ewoks. Es necesario que la atmósfera haya durado como mínimo 3.000 millones de años para permitir a la evolución llegar hasta formas de vida de este tipo. A partir de esto, se deduce la gravedad del planeta, ni muy pequeña ni muy grande. Además, se ve cómo los rebeldes se mueven en Endor sin que la gravedad les moleste. El diámetro de la estrella de la muerte está entre 600 y 1200 km, y el de Endor es una docena de veces más grande.

El sable láser de « La Guerra de las Galaxias »… creo que usted tiene algo en contra de él.
En absoluto, si existiera sería el primero en querer tener uno en mi casa. Pero el láser es luz, y dos haces de luz no pueden entrechocar como se ve en la película, sino que se atravesarían. Tampoco deberían poder verse, ya que el láser es un haz casi monodireccional que sólo es visible por el ojo si está dirigido hacia él. Otra opción para verlo sería estar en un lugar oscuro, donde se apreciaría la difusión del haz por el polvo en suspensión y las moléculas atmosféricas. Es un fenómeno parecido al de la difusión de la luz solar por la atmósfera terrestre, que hace que el cielo sea azul. En una habitación iluminada no se vería, ya que el haz láser no es muy intenso ni atraviesa mucho aire. Asimismo, no hay ningún motivo para que el sable láser se acabe a 1 m y 50 cm, que es aproximadamente su longitud en la película, puesto que la luz se desplaza en línea recta hasta encontrar un obstáculo que la difracte, absorba, difunda, refleje, etc.
Esta arma tiene capacidades fantásticas. Por ejemplo, en "La amenaza fantasma" funde unas puertas de acero. El volumen fundido puede ser estimado a partir de la altura del actor (1 m 83 cm). Conociendo la capacidad calorífica de este material, su temperatura de fusión y su calor latente, se puede deducir la energía necesaria para lograrlo. Y, cronometrando el tiempo que tarda, encontrar la potencia: 3 Gigavatios, enorme.
(Nota: 3 Gigavatios equivalen al consumo de más de 4.000 microondas a la vez).

En ciencia, cuando se descalifica una teoría, el siguiente paso es proponer otra, pues el fenómeno continúa allí, esperando a ser explicado. ¿Es concebible un aparato similar al sable láser sin ser sable láser? Corto, brillante, con funciones térmicas…
Yo he imaginado un plasma, un gas muy caliente, confinado por un campo magnético que le daría la forma de sable y que, a su vez, si la polaridad del sable adversario fuera idéntica, haría que se repelieran, como los imanes. Ello mimetizaría una repulsión similar al choque de hojas de arma blanca. Podría ser de diferente color según el tipo de gas y la temperatura: xenón, sodio, helio… aunque los colores nunca serían tan vivos como los de la película. Al generar radiación en todas direcciones, brillaría incluso en pleno día. Sus 10.000 grados de temperatura dificultarían su manejo, habría que utilizar gafas de soldador y evitar su cercanía. El mayor problema sería de dónde obtener la energía requerida para que funcionara: centenares de kilowatts de forma continua…

Habrá gente que le echará en cara que estudie estos temas desde su limitado punto de vista terrícola. ¿Qué ocurre si una física extraterrestre lo hace posible?
Se parte de la premisa de que los universos que se muestran son el nuestro, por lo que la física es la misma. Los astrofísicos hacen la misma suposición para estudiar cuerpos muy alejados en el espacio y el tiempo. En Cosmología es extremadamente complejo: el objeto es único, el Universo, no puede ser duplicado. Estamos en él, pero no podemos abandonarlo ni ir donde queramos. La duración de la vida humana es tan corta y nuestra movilidad tan limitada que lo vemos sólo desde un punto de vista en el espacio y en el tiempo.
En mi sofá, visionando "La Guerra de las Galaxias" tengo también un único punto de vista. No puedo hacer experimentos dentro de la pantalla ni ir allí. Sólo recibo como fuente de información la luz que me llega. Los astrofísicos analizan también básicamente la luz (la radiación electromagnética) procedente del exterior. Soy como un astrofísico.

¿Puede la ciencia ficción inducir a error?
La ciencia ficción puede influir en la visión científica de la gente con su lenguaje y la creación de conceptos impactantes, especialmente gracias a las imágenes de síntesis en el cine, que pueden ser tomadas por reales. Hay que informar de que no puede ser tomada como fuente directa de conocimiento, aunque sí como excusa para hacer divulgación y hacer más interesante la ciencia.
Su influencia queda clara con el siguiente ejemplo. Si a alguien se le pregunta qué es un mutante, según la edad que tenga lo asociará a los X-Men o a los monstruos globulosos de los años cincuenta y sesenta. Un biólogo, en cambio, explicará que es simplemente un organismo que ha sufrido una modificación genética, es decir, cualquiera de nosotros después de una radiografía que haya hecho mutar alguna célula. La ciencia ficción se ha apropiado del término, al transmitir una imagen muy fuerte de lo que representa.
Puede tener tanta resonancia esta disciplina que lo opuesto también ocurre: la ciencia copia términos de la ciencia ficción. La expresión teletransportación (capacidad de transportarse inmediatamente de un lugar a otro en la ciencia ficción) ha sido asociada al término cuántico para nombrar trabajos serios de intrincación cuántica. Con ello, los científicos buscaban atraer la atención sobre sus experimentos, la competición en ciencia es feroz, con el riesgo de confundir a la gente.

Todos tenemos en mente el cohete con el que Tintín viaja a la Luna así como el submarino "antes de tiempo" de Julio Verne. ¿Hay propuestas de la ciencia ficción que después se convierten en realidad?
En la época de Verne, el nombre de este tipo de creación era "merveilleux scientifique" (lo científico maravilloso). El término "ciencia ficción", procedente de los Estados Unidos, se introduce en los años veinte.
La respuesta a su pregunta es: muy raramente. La ciencia ficción no crea nada, sólo bellas imágenes potentes de algo que ya existe, incluso en estado latente, una potencialidad, como actualmente es el clonaje.
Verne estaba bien documentado sobre la ciencia de su tiempo, que investigaba sobre la posibilidad de un barco submarino y la electricidad: la fée electricité (la hada electricidad), ya existente en algunas casas. Lo que hace el escritor es asociar ambos avances.
Respecto a Tintín, su nave espacial no se parece a la nave Apolo que aterrizó en la Luna, sino a los misiles V2 alemanes, con motor atómico. En los años cincuenta, cuando Hergé escribió sus dos libros lunares, era un tema candente. Lo que le ocurre al personaje en el interior de la nave, como la ingravidez, es correcto, pero no es inventado. Aunque no se había ido todavía al espacio, los conocimientos físicos de algunos investigadores les permitían prever lo que sucedería en una cápsula lunar en órbita alrededor de la Tierra. Hergé se informó bien, e hizo un dibujo genial.
La puesta en escena de ambos escritores desprendía tanta fuerza y belleza que provoca la impresión de que inventaron lo que muestran, cuya base científica era, además, desconocida en su momento por el gran público, lo que hacía todavía más impactantes sus historias.

¿De verdad la ciencia ficción nunca contribuye a hace surgir ideas en el cerebro de los científicos?
Más que crear ideas, la ciencia ficción hace que parezcan posibles, y la gente se convence de que son buenas. Y motiva a otros científicos, distintos de los que aportaron los conocimientos iniciales, a trabajar, y a veces da lugar a algo similar a lo que mostró la imaginación del autor.
En Estados Unidos, muchos investigadores reconocen que Star Trek les influenció en su trabajo. El uso por los personajes de la serie de un pequeño intercomunicador inspiró a uno de los hombres que trabajaron en el primer teléfono portátil Motorola. Un especialista en imagen médica cuando era un joven doctor deseó poder hacer como el de Star Trek: pasar un aparato por encima del paciente que le mostrara su interior, lo que permitiría un diagnóstico no intrusivo. No sería necesario "abrir y mirar". Hoy hay varios métodos que hacen justamente esto.
También está el caso del ascensor espacial.

¿El ascensor espacial?
Uno de los padres de la astronáutica rusa imaginó la realización de una torre muy alta, desde lo alto de la cual podrían lanzarse satélites. Otro científico sugirió hacer lo mismo de un modo inverso: un cable agarrado a la Tierra que permanecería tendido por la fuerza centrífuga. En los años sesenta, los occidentales desconocían estas investigaciones. Sin embargo, el escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke oyó algo sobre ello y en su libro "Fuentes del paraíso" explicó la puesta en funcionamiento del primer ascensor espacial terrestre. Los científicos occidentales pensaron que la idea era genial y empezaron a reflexionar sobre ello, y todavía lo hacen. De hecho, la NASA investiga esta posibilidad.
El material para hacer este ascensor debería tener unas propiedades mecánicas muy particulares, que poseen los nanotubos de carbono. Pero se necesitaría que alcanzara los 100.000 km de longitud, en lugar de los 20 cm que se consiguen actualmente. Éste es un caso que partió de la ciencia, pero que obtuvo relumbrón con la ciencia ficción.

¿Qué tipo de conceptos utilizan los autores de ciencia ficción?
Los que están en construcción, donde la imaginación tiene margen para expresarse, en los que los científicos no pueden ser claros. Si cogieran la ley de la gravitación universal, se verían bastante limitados, ya que está bien encuadrada por Newton y Einstein.
En cambio la clonación, las modificaciones genéticas, la física cuántica, las dimensiones múltiples, los otros universos… son temas que pueden utilizar como punto de partida. Por ejemplo, hay naves que van a la Luna, pues idean una que se desplaza muy rápidamente y llega hasta las estrellas lejanas, o plantean que el clonaje humano es posible y que cuesta 50.000 dolares. Los autores se apropian de hechos científicos, los amplifican y modifican, a veces hasta que pierden su carácter de ciencia. El objetivo no es que el resultado sea rigurosamente científico, sino que se trate de una idea intelectualmente interesante que permita hacer una buena historia.
La ciencia ficción realiza una puesta en escena de la ciencia y formula preguntas sobre las consecuencias sociales de sus descubrimientos e invenciones. Al final, hace un experimento de reflexión social.

¿De qué hablará la futura ciencia ficción?
De manipulación genética, sin duda de clonación, y también de amplificar las capacidades de las personas con máquinas integradas en el cuerpo humano. Éste último es un tema muy discutido, y que suscita una cuestión muy interesante: ¿en qué momento de la incorporación de maquinaria a un ser humano éste cesa de serlo? Sería lo opuesto a lo que plantea la película Blade Runner: ¿experimentan las máquinas extremadamente similares a los humanos sentimientos? Se supone que es la capacidad de sentir lo que nos diferencia de ellas.

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El autor

Annia Domènech es Licenciada en Biología y Periodismo. Periodista científico responsable de la publicación caosyciencia.

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