Más o menos planetas

Annia Domènech / 21-04-2004

Los planetas podrían ser más o menos de los que son. Todo depende de la definición esgrimida. Si un planeta es un cuerpo celeste que gira alrededor de una estrella y que es visible por la luz que refleja (explicación de diccionario), entonces hay que aprenderse unos cuantos más de los clásicos nueve, y los que todavía quedan por descubrir.

Como “todo el mundo sabe”, Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón son planetas. Este último desde que se descubrió en 1930, antes no lo era. De hecho, ningún planeta era un planeta cuando se desconocía su existencia, lo que tiene una cierta lógica que está revelándose un poco ilógica actualmente.

La culpa es del avance tecnológico, que desvela objetos que antes permanecían ocultos y que podrían, por qué no, ser planetas. ¿Y por qué sí? Ambas son preguntas pertinentes cuando se analiza caso por caso el estatus de los cuerpos astronómicos. Plutón, todavía el último de la lista, se ha visto cuestionado con frecuencia por su modo de ser. Sin embargo, se beneficia de un estatus obtenido hace tanto tiempo que ya es prácticamente vitalicio. Es un planeta histórico.

Aunque no sería el primero en ser desposeído del título. Ceres, el gran asteroide visto por vez primera en 1801, fue considerado un planeta durante unos pocos años. Su existencia fue en cierto modo vaticinada por la ley de Bode, que preveía un cuerpo que orbitara entre Marte y Júpiter. Formulada en 1772, cuando todavía se desconocían los asteroides y planetas situados más allá de Saturno, no fue tenida en cuenta hasta el hallazgo de Urano, cuya ubicación parecía corroborarla, lo que indujo la búsqueda y encuentro de Ceres. Sin embargo, Neptuno y Plutón descalificaron con sus posiciones la distribución de Bode.

Los argumentos empleados en el s. XIX para negar a Ceres el estatus de quinto planeta del Sistema Solar fueron su tamaño, inferior al del resto de planetas, y el descubrimiento de muchos otros objetos similares en órbitas parecidas. Se concluyó que se trataba sólo del mayor de los asteroides, suficientemente masivo para poder adoptar una forma esférica. Las dudas sobre Plutón son de la misma índole. La única diferencia es que, a diferencia de Ceres, Plutón ha sido un planeta durante décadas. Existe un conocimiento común, indiferente a los argumentos científicos, para el cual su clasificación es intocable. De hecho, incluso la Unión Astronómica Internacional (IAU) ha tenido que tranquilizar los ánimos asegurando que no se iba a destituir a Plutón.

Nos gusta que sea un planeta. Pese a que, o quizás porque se trata del más pequeño del Sistema Solar (hay quien lo considera una simple roca) y el más lejano, allí perdido. Está situado en el cinturón de Kuiper, una banda de asteroides en la cual se han encontrado en los últimos años objetos de un tamaño casi plutoniano, como Varuna, Quaoar o 2004 DW. Demasiado grandes para ser llamados asteroides, se les da el nombre de planetoides. Probablemente se trate de restos de las primeras fases de acreción del Sistema Solar, de cuando los planetas se formaron en la parte interna del disco protoplanetario.

La última incorporación ha sido la de Sedna, cuyo nombre gélido le ha sido prestado por la diosa del mar Inuit, que vive en el fondo del Océano Ártico, por ser lo más distante y frío conocido que orbita alrededor del Sol. Se cree que se encuentra en la parte interna de la nube de Oort, que envuelve el Sistema Solar en el límite de influencia de nuestra estrella. Mientras que del cinturón de Kuiper proceden los cometas de período corto, puesto que comienzan su viaje en órbitas relativamente cercanas al Sol, de la nube de Oort llegan los de periodo largo.

A la espera de que se halle un objeto de un mayor tamaño que Plutón en el Sistema Solar, lo que le pondría en un serio aprieto, existen otros mucho más lejanos que también incomodan al diccionario: los planetas extrasolares y los que flotan libremente. Los primeros giran alrededor de una estrella que no es el Sol y los segundos son cuerpos aislados cercanos a zonas de formación estelar con una masa insuficiente para llevar a cabo la quema de deuterio por reacciones nucleares (se considera que la masa mínima para ello es trece veces la masa de Júpiter). No llegan a ser enanas marrones que, con una masa mayor, son consideradas el puente entre las estrellas y los planetas, sin ser una cosa ni la otra.

Quizás la ausencia de una definición oficial de planeta sea debida a que sería inevitable o bien excluir a Plutón reduciendo a ocho los planetas o bien aumentar su número continuamente y en función de los próximos descubrimientos, lo que trivializa el concepto de planeta y, en cierto modo, a la misma Tierra.

Resumiendo, pero sin llegar a ninguna conclusión. Si un planeta…

… es un objeto redondeado por su propia gravedad, habría centenares.

… debe orbitar alrededor del Sol, no se sabe qué hacer con los objetos que giran alrededor de otras estrellas.

… gira alrededor de una estrella (no de otro planeta, eso lo hacen los satélites), los cuerpos libres cuya baja masa les impide ser estrellas o enanas marrones quedan descolocados.

… tiene una masa superior a la suma de todas las masas de los objetos en una órbita parecida, Plutón deja de ser un planeta, ya que no es más masivo que todos los demás objetos del cinturón de Kuiper juntos.

… se forma a partir de planetesimales, mejor no averiguar nunca que alguno de los planetas del Sistema Solar se atrevió a formarse de un modo distinto.

… no quema deuterio, todas las rocas del Universo pasan a ser planetas.

… aguanta una atmósfera, Plutón se salva, pero Mercurio no. En cambio, Titán (luna de Saturno) podría ser un nuevo fichaje.

… tiene satélites, Mercurio y Venus son descalificados.

Por suerte, no se trata de condiciones excluyentes, pues podrían descartar a la misma Tierra. O no, al fin y al cabo la definición clásica de planeta se dedujo a partir de sus características, con alguna concesión a los cuerpos similares más cercanos.

Quizás haya que hacer más concesiones en 2015, cuando la misión de la NASA New Horizons (Nuevos Horizontes) llegue a Plutón y su luna Caronte. De confirmarse que Plutón es un planetoide más, ello podría implicar un aumento del número de planetas con la incorporación de Varuna, Quaoar, 2004 DW, Sedna…y seguramente muchos otros si se aplica la política de “o todos o ninguno”.

Por si acaso, caosyciencia ha decidido hacer un recorrido por los nueve planetas de toda la vida mientras todavía son… nueve. Próxima parada, Mercurio.

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El autor

Annia Domènech es Licenciada en Biología y Periodismo. Periodista científico responsable de la publicación caosyciencia.

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