Observatorios Andinos: Cerro Tololo, Cerro Pachón y Las Campanas

Ángel Gómez Roldán / 24-06-2009

La cordillera de los Andes es la cadena montañosa más larga de la superficie de la Tierra, con unos 7.200 km de longitud. Si se tiene la ocasión de volar hacia la capital de Chile, Santiago, es fácil ver poco antes de aterrizar cómo las cumbres se extienden en una larga hilera de horizonte a horizonte, un espectáculo llamativo e impresionante.

No se trata sólo de una enorme cordillera de origen tectónico, sino que además, dadas sus particulares características meteorológicas en ciertas zonas, como en el norte de Chile, acoge el mayor número de grandes observatorios astronómicos del planeta.

Ya hemos visto en esta serie de artículos el Observatorio Europeo Austral (ESO), La Silla y Cerro Paranal, junto con el nuevo complejo de antenas ALMA. En esta ocasión, le toca el turno al resto de los más importantes observatorios andinos, varios de ellos vecinos próximos de los europeos, que albergan algunos de los telescopios más grandes del mundo.

La IV región de Coquimbo, a unos 400 kilómetros al norte de Santiago de Chile, es donde se sitúan dos de los observatorios mencionados. El europeo de La Silla, fundado en 1962, es contemporáneo de otro creado por los Estados Unidos ese mismo año: el Observatorio Interamericano de Cerro Tololo (Cerro Tololo Interamerican Observatory, CTIO).

Cerro Tololo se encuentra a una altitud de 2.200 metros sobre el nivel del mar a apenas un centenar de kilómetros al norte de La Silla. Perteneciente al Observatorio Nacional de Astronomía Óptica de los EE.UU. (NOAO, en sus siglas en inglés), el CTIO surgió de la necesidad de los astrónomos estadounidenses de tener acceso con telescopios modernos a los objetos singulares del firmamento austral, como el centro de nuestra galaxia, las Nubes de Magallanes o los cúmulos globulares más brillantes. Gracias a la eficaz ayuda y colaboración de la Universidad de Chile, las campañas de búsqueda de un lugar apropiado para instalar un observatorio fructificaron en la compra de unas 34.000 hectáreas de terreno centradas en Cerro Tololo. Cinco son los telescopios ópticos de más de un metro de abertura emplazados en el observatorio; el mayor de ellos, el telescopio “Víctor Blanco”, de 4,2 metros de diámetro, se puso en explotación científica en 1976, convirtiéndose en los años siguientes en uno de los instrumentos científicamente más rentables.

La necesidad y la posibilidad de tener mayores aberturas para responder a los nuevos descubrimientos, en especial en campos como la cosmología, hizo que, al igual que sus homólogos del ESO, se aprovecharan las excelentes condiciones de observación astronómica para instalar telescopios más grandes. Como la cumbre de Tololo estaba colmatada, las miras se pusieron en otra cima cercana más elevada, de casi 2.700 metros de altura: Cerro Pachón, a apenas diez kilómetros al sureste.

En esta nueva localización, dependiente de Cerro Tololo, se han instalado recientemente dos nuevos telescopios óptico-infrarrojos; en 2004, el SOAR (Southern Astrophysical Research Telescope) de 4,1 metros, proyecto conjunto de EE.UU. y Brasil; y en 2001, el Gemini Sur, de 8,1 m, una cooperación internacional formada por EE.UU. -como socio mayoritario-, Canadá, Gran Bretaña, Brasil, Francia, Argentina, Australia y Chile como el país anfitrión.

Uno de los proyectos, ya en marcha, más novedosos para Cerro Pachón es el LSST (Large Synoptic Survey Telescope, o Gran Telescopio para Rastreos Sinópticos), un instrumento de 8,4 metros de abertura extremadamente luminoso, que se prevé que esté listo en 2015. Su único instrumento será una monstruosa cámara CCD de más de diez grados cuadrados de campo de visión, de unos 3.200 megapíxeles, capaz de hacer dos veces por semana mapeos del cielo completo hasta la magnitud 27. Generará 30 Terabytes por noche, y será la gestión y almacenamiento de esta ingente información la parte más compleja del proyecto. Entre sus promotores están empresarios famosos como Bill Gates o el turista espacial Charles Simonyi, que han aportado 30 millones de dólares para la construcción de los tres espejos del telescopio. Por su enorme capacidad, habrá un antes y un después del LSST en los mapeos del cielo. Se estima, quizás un tanto exageradamente, que sólo en su primer mes de operaciones el LSST obtendrá tanta información del Universo como todos los demás telescopios del mundo juntos... Merece la pena visitar su web en www.lsst.org para obtener más detalles sobre este revolucionario proyecto.

Sin abandonar las cumbres de los Andes, a unos 100 km al norte de Cerro Tololo-Pachón, y a sólo 27 km de La Silla, se encuentra otro gran complejo de telescopios ópticos, el Observatorio de Las Campanas. Perteneciente a la prestigiosa Institución Carnegie de Washington, sus primeros telescopios, de 1 y 2,5 metros de abertura, se instalaron en los años setenta del siglo pasado, como sus equivalentes del ESO y el CTIO.

Las Campanas es famoso por ser el observatorio desde donde se descubrió la supernova 1987 A, la primera supernova visible sin instrumentos en 383 años. Se encontró en la Gran Nube de Magallanes, la mayor galaxia satélite de nuestra Vía Láctea. Fue descubierta de un modo casual, y a simple vista, por el chileno Óscar Duhalde. Y a continuación se vio en una placa fotográfica panorámica que había sido tomada por el canadiense Ian Shelton. Ambos estaban trabajando en el observatorio aquel 23 de febrero de 1987.

En 1992, la Universidad de Varsovia (Polonia), colocó en Las Campanas un telescopio de 1,3 metros, que ha descubierto un total de catorce planetas extrasolares. Y en 2000 y 2002,la Institución Carnegie, junto a las Universidades de Arizona, Michigan, Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts, construyeron el llamado proyecto Magallanes: dos telescopios gemelos con un espejo de 6,5 m de diámetro cada uno que están considerados de los mejores del mundo en cuanto a su capacidad de imagen.

Tras el éxito de los Magallanes, Carnegie se ha embarcado recientemente en liderar el que será uno de los mayores telescopios óptico-infrarrojos de la próxima década, y que se ubicará en Las Campanas: el Giant Magellan Telescope (GMT). En febrero pasado se anunció la firma del acuerdo fundacional para la construcción y operación de este telescopio por parte de nueve organizaciones astronómicas de tres países y continentes (Estados Unidos, Australia y Corea del Sur). El GMT, cuyo inicio de operaciones se pronostica hacia 2019, constará de siete espejos monolíticos de 8,4 metros con un poder de resolución equivalente a un espejo de 24,5 metros. Entre las capacidades de este supertelescopio, estará caracterizar la materia oscura, estudiar el origen de las primeras estrellas y galaxias primigenias, o ayudar a revelar los misterios de la formación de estrellas y planetas o la evolución de las galaxias. El GMT desempeñará un papel protagonista en la detección y obtención de imágenes de otros planetas en torno a estrellas cercanas a nuestro Sol.

En suma, los privilegiados cielos oscuros y transparentes de los Andes chilenos aún tienen mucho que ofrecer a los astrónomos de todo el mundo...

Comentarios (1)

Compartir:

Multimedia

El autor

Ángel Gómez Roldán es Divulgador científico especializado en astronomía y ciencias del espacio, y director de la revista "AstronomíA".

Ver todos los artículos de Ángel Gómez Roldán

Glosario

  • Galaxias
  • Cúmulo globular o cerrado
  • Telescopio
  • CCD (Sistema de carga acoplada)
  • Planetas extrasolares/externos
  • Sol