De París al cielo

Annia Domènech / 26-03-2007

Actualmente engullido por París, cuando se realizó se situaba en las afueras de la ya entonces gran capital. Fue un observatorio construido para un rey, Luis XIV, que afirmó sentirse complacido por la magnificencia del edificio. En comparación con Versalles, cuyo coste durante su reinado ascendió a 80 millones de libras, el del Observatorio de París sólo fue de aproximadamente 700.000 entre 1667 y 1683.

A lo largo de su existencia, y según los vaivenes de la historia, el Observatorio de París ha sido Real, Nacional, Imperial, de nuevo Real, y ahora mismo carece de adjetivo como resultado del ideario republicano. Su origen está unido al de la Academia de Ciencias, fundada en 1666, cuyos miembros estuvieron un tiempo buscando un lugar adecuado para realizar observaciones astronómicas.

Los académicos consideraron como posibilidad Montmartre, un lugar que sería después conocido en el mundo entero como punto de encuentro de artistas, especialmente en los siglos XIX y XX. Resulta curioso imaginar qué influencia hubiera tenido sobre la bohème parisienne la presencia de un centro de investigación. Quizás nada hubiera sido como fue. Lo cierto es que la zona se descartó porque la humareda que subía de la ciudad impedía la observación hacia el lado sur.

Finalmente, el 7 de marzo de 1667, el rey pagó 25.000 euros de la época por un terreno de dos hectáreas y media situado al sur de la ciudad. El 21 de junio del mismo año, coincidiendo con el solsticio de verano, algunos académicos versados en matemáticas se dedicaron a realizar trabajo de campo para trazar las direcciones requeridas en la construcción del edificio, entre ellas el meridiano, que definió el meridiano de París.

Los meridianos son las líneas imaginarias que pasan por los polos terrestres. Si la Tierra fuera una naranja, serían las separaciones entre los gajos. En 1884, durante la conferencia de Washington, se escogió como meridiano de origen (el que se utiliza como referencia) el de Greenwich (Inglaterra), frente al de París. Entre ambos existe una diferencia de sólo 9 minutos y 21 segundos. El debate sobre la conveniencia de uno u otro llegó casi a ser una cuestión de orgullo nacional. Perdió París.

Claude Perrault, hermano del escritor Charles Perrault, fue quien diseñó el edificio principal del Observatorio (en su honor, el edificio Perrault). Este personaje singular fue, además de arquitecto, médico y físico. Murió a causa de una infección contraída a lo largo de una de las disecciones a las que era aficionado en el Jardín de Plantas. También se le recuerda por la realización de la Columnata del Louvre.

Dicho edificio fue concebido como un enorme instrumento para observar, y así lo afirmó el mismo Perrault: "(…) está construido de tal modo que puede reemplazar por sí solo a todos los principales instrumentos astronómicos que utilizamos en las observaciones. Su situación provee una línea meridiana en el piso superior (…) Los dos pabellones octogonales están diseñados para que uno de sus muros dé a la salida del Sol en el solsticio de invierno, y el otro a la puesta en el mismo solsticio; que uno dé a la salida del Sol en el equinoccio y el otro a la puesta en el mismo equinoccio; que los otros dos muros den uno a la salida del Sol y el otro a la puesta del mismo Sol".

La sala principal se denomina Cassini, en honor a Jean-Dominique Cassini (Cassini I), encargado del Observatorio de 1671 a 1712. Sus conversaciones con Perrault dieron como resultado algunos cambios en la estructura del edificio, como por ejemplo que la torre septentrional acabara siendo cuadrada. Los Cassini fueron una saga casi real. A Jean-Dominique Cassini, le sucedieron Jacques Cassini, César-François Cassini y Jean-Dominique Cassini,que "reinó" hasta 1793.

La sala Cassini, de 33 metros de largo y 11 metros de alto, tiene como eje de simetría el meridiano de París, que está señalizado sobre el pavimento en cobre. La imagen del Sol lo recorre a lo largo del año cuando es mediodía en la hora solar verdadera local, gracias a una lente situada junto a una abertura en la parte alta de la pared sur. La distancia entre ambas posiciones extremas (norte de la sala en invierno y sur en verano) permite medir la oblicuidad de la eclíptica: el plano de la órbita terrestre en torno al Sol está inclinado 23,5º respecto al ecuador de la Tierra.

Al Observatorio han estado vinculados científicos de reconocido prestigio, cuyos descubrimientos han cambiado la visión del mundo. La sonda Cassini-Huygens, que investiga el sistema de Saturno, debe su nombre al ya mencionado Jean-Dominique Cassini y a Christiaan Huygens.

Únicamente ellos sabían utilizar las curiosas "lentes sin tubo". La lente, de hasta 15 cm de diámetro, se sitúa a gran altura, por ejemplo sobre un tejado; mientras que el observador lo hace en el suelo, desde donde "caza" la imagen con un ocular. La logística es complicada, pero con este sistema Cassini encontró, después de que Huygens viera Titán, cuatro nuevas lunas de Saturno y una división del anillo que actualmente lleva su nombre.

El daguerrotipo de Niepce y Daguerre, antepasado de la fotografía que fija la imagen en una placa metálica, fue presentado en sociedad por François Arago, que estuvo al frente del Observatorio entre 1843 y 1853. El acto tuvo lugar en la Academia de Ciencias en 1839, y seis años después Arago obtuvo, en colaboración con Louis Fizeau, el primer daguerrotipo que se conserva del Sol, en el cual incluso se aprecian manchas solares.

A partir de 1845, Arago empezó la construcción de la gran cúpula situada encima de la torre este del edificio; y de la gran lente ecuatorial de 38 cm de diámetro y 9 m de focal correspondiente, todavía en funcionamiento. Este personaje carismático fue encarcelado dos veces en España, principalmente por estar en el lugar incorrecto en el momento inadecuado. Como ministro de la marina y la guerra, firmó el decreto que abolió la esclavitud en las colonias francesas.

La existencia del planeta Neptuno se adivinó por su influencia gravitatoria sobre el entorno. Fue el especialista en movimientos planetarios, Urbain Le Verrier (presidente del Observatorio en la segunda mitad del s. XIX), quien observó las variaciones de posición de Urano, y dedujo que debía haber un cuerpo que las provocara, cuya órbita calculó. Poco después, se descubrió Neptuno. Le Verrier también estableció que la distancia Sol-Tierra era inferior a lo que se creía, lo que provocó que la velocidad de la luz también "disminuyera" hasta 308.300 km/s.

La sala Cassini ha albergado numerosas experiencias, entre ellas la del famoso péndulo de Foucault, reproducido en casi todos los museos científicos del mundo. La Tierra rota sobre sí misma a 1.660 km/h, y tarda veinticuatro horas en completar el giro. Léon Foucault fue, en 1851, el primero en mostrar este hecho en un "experimento de laboratorio", sin recurrir al movimiento de las estrellas. Lo hizo con un péndulo. El primero, de 2 metros, lo colgó en su casa; el segundo, de 11, en la sala Cassini, y el tercero, de 67, en el Panteón. "Están ustedes invitados a ver girar la Tierra desde la sala meridiana del Observatorio de París", se leía en la tarjeta de invitación a la segunda experiencia. En la misma sala, Foucault midió la velocidad absoluta de la luz con la ayuda de un espejo giratorio, confirmando los trabajos de Le Verrier .

En esa época, la astronomía se dedicaba a la ubicación de las estrellas o, dicho de un modo menos poético, a la astronomía de posición o astrometría. El sucesor de Le Verrier, Ernest Barthélemy Mouchez, invitó en 1886 a una cincuentena de científicos procedentes de dieciséis países. El objetivo era realizar un mapa preciso del firmamento, la Carta del Cielo, con el uso de la fotografía, por vez primera una técnica científica.

Había que fotografiar millones de estrellas de hasta magnitud 14, para lo que fue necesario recurrir a decenas de miles de placas fotográficas. Las placas eran de vidrio, con una gelatina emulsionante. También se previó un catálogo donde aparecieran las coordenadas precisas de estrellas hasta la magnitud 11. La magnitud de una estrella informa sobre la cantidad de luz que llega de la misma de un modo inverso: el valor es mayor cuanto menor es la cantidad de luz recibida.

La esfera celeste fue compartimentada en dieciocho partes, cada una de las cuales se atribuyó a un observatorio. El de París estaba encargado de la zona entre las declinaciones +18º y +24º. La Carta del Cielo supuso un gran logro: fue el primer caso de cooperación internacional y años después dio pie a la Unión Astronómica Internacional (IAU). Desde entonces, la investigación astronómica ha cambiado mucho, y las colaboraciones internacionales están a la orden del día.

Actualmente, el Observatorio de París está ubicado en tres emplazamientos distintos: París, fundado 1667; Meudon, en 1876; y Nançay, en 1953.

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El autor

Annia Domènech es Licenciada en Biología y Periodismo. Periodista científico responsable de la publicación caosyciencia.

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