Entrevista a Mark Kidger

Cometas: ya sabemos lo que son

Annia Domènech / 28-05-2004

Mark Kidger es Doctor por la Universidad de Londres. Actualmente trabaja como Científico de Soporte para la Comunidad del Herschel Space Observatory.

Los cometas, esas bolas de nieve sucia, no tienen buena prensa y han protagonizado miedos irracionales hasta hace bien poco. Estos días, la presencia de C/2001 Q4 (NEAT) y C/2002 T7 (LINEAR) en la misma zona del cielo, una coincidencia sorprendente, no parece despertar los mismos temores.


Los cometas no son portadores de buenas noticias.
Es cierto que desde hace miles de años se les relaciona con la llegada de desgracias. En el siglo pasado, la visión de un cometa desde París se consideró de mal augurio: poco después comenzó la Primera Guerra Mundial, claro que la situación ya era tensa.

También provocan miedo.
En algunas zonas del mundo todavía hoy no ha desaparecido. Hace poco más de treinta años, en 1970, durante una de las guerras entre los países árabes e Israel, en marzo y abril se pudo observar el cometa Bennett, que algunos soldados árabes tomaron por un arma israelí.
En 1910 el paso del cometa Halley, cuya cola se creía que iba a rozar la Tierra, dio lugar a un gran mercado de remedios contra sus efectos perniciosos: píldoras salvadoras, bombonas de oxígeno para no respirar sus gases nocivos… Los estudios afirmaban que la cola del cometa tenía un alto contenido de cianuro, un gas muy venenoso. Sin embargo, la cantidad de materia en la cola de un cometa como el Halley es tan pequeña que no modifica la atmósfera terrestre, de hecho no se detectó ningún cambio en ella.
El primer cometa del cual se tiene noticias apareció en el invierno de 1159/1158 a.C. y se ha especulado con que fue el Halley.

Pero, ¿qué es exactamente un cometa?
Un cometa es una bola de nieve sucia, la mayor parte de agua, con un núcleo tan negro como el carbón.
El único cometa cuya composición es bien conocida es el Halley porque la sonda Giotto atravesó su atmósfera en 1986 y tomó muestras de sus gases. Los análisis demostraron que su núcleo contiene un 71% de hielo de agua, una parte importante de monóxido de carbono y cantidades menores de dióxido de carbono, metano, amoníaco, y otros gases congelados. La suciedad en el núcleo es una mezcla de polvo, alquitrán y compuestos orgánicos.
El Halley produce dos lluvias de estrellas fugaces: las Eta Acuaridas, a finales de abril-principios de mayo, y las Orionidas, a finales de octubre. Contando los meteoros se calcula cuánta materia ha dejado ir, cuánta contiene en total y las vueltas que ha dado alrededor del Sol.

¿Qué le ocurre a un cometa cuando se acerca al Sol?
Cuando su núcleo se calienta, sublima la atmósfera de gases y aparece la llamada coma o cabellera. Al acercarse más al Sol, el viento solar arrastra esos gases y forma la cola.
Aunque, exceptuando al Halley, se desconozca la composición exacta de los cometas, se puede calcular fácilmente la cantidad de vapor de agua que está emitiendo su núcleo, lo que se utiliza para estimar su actividad, que es el ritmo de evaporación del agua. Cuando el cometa Halley pasó por detrás del Sol emitía unas 100 toneladas/segundo de agua. Con un tamaño de 15 km de largo por 8 de ancho, lleva realizadas 3.500 vueltas alrededor del Sol y le quedan otras tantas. Está en la mitad de su vida.
Casi todos los cometas tienen algún tipo de cola, pero normalmente es tan tenue que únicamente se observa con telescopios de gran tamaño. En cometas relativamente grandes y que pasan cerca del Sol, como el Halley o el Hale-Bopp, se puede ver. En el famoso cometa de 1811 la cola era tan extensa (de aproximadamente 600 millones de kilómetros de largo) que llegó hasta la órbita de Júpiter.

¿De dónde proceden los cometas?
Hace unos años se creía que se originaban en la nube de Oort, que está constituida por los restos de formación de los planetas y envuelve el Sistema Solar. No se ha visto nunca y difícilmente puede verse porque los cometas son tan pequeños que no pueden observarse con telescopios desde la Tierra. Se sabe que existe porque muchos cometas “caen” desde distancias de decenas de miles de Unidades Astronómicas, y que es esférica porque estos cuerpos proceden de cualquier punto del cielo.
Sin embargo, recientemente se ha establecido que la mayoría de los cometas, especialmente los de corto periodo, proceden del cinturón de Kuiper, situado más allá de Neptuno. En los orígenes del Sistema Solar, no había suficiente material en esa zona para formar planetas y se acumuló lentamente dando lugar a este cinturón. Allí los cometas permanecen congelados e inactivos hasta que una fuerza los moviliza. Cuando los vemos, normalmente ya han dado algunas vueltas al Sol.
Se piensa que la mayoría de los cometas debieron formarse a la distancia a la que hoy están Júpiter, Saturno, Urano… Después fueron esparcidos por la fuerza de gravedad de los planetas gigantes (Júpiter y Saturno sobre todo) hasta dar lugar al cinturón de Kuiper y la nube de Oort, que suman miles de millones de cometas entre ambos.

¿Cómo se comportan los cometas de la nube de Oort?
Los cometas procedentes de la nube de Oort, que suelen ser de período largo, pueden tardar en dar una vuelta cientos de miles o incluso millones de años. Están sujetos de un modo tenue por la fuerza de gravedad del Sol, de modo que pueden escapar muy fácilmente del Sistema Solar.
Probablemente los cometas que vemos por primera vez, como en estos momentos el C/2001 Q4 (NEAT)y el C/2002 T7 (LINEAR), fueron expulsados en el origen del Sistema Solar hacia la nube de Oort y han estado dando vueltas allí durante casi 5.000 millones de años, totalmente inactivos, hasta que caen hacia el Sol.
Esto puede ser provocado por el paso de una estrella cerca del Sistema Solar. También puede ocurrir que los cometas más alejados sean más atraídos por la fuerza de la gravedad de estrellas cercanas, como Sirius, que por el Sol. Asimismo, algunos de los cometas que vemos podrían proceder de otras estrellas.
A lo largo de décadas se ha observado un rastro de cometas cayendo hacia el Sol, más o menos desde la misma dirección en el espacio. Parece mostrar la existencia de un planeta desconocido en la nube de Oort, posiblemente varias veces el tamaño de Júpiter, que está mandando los cometas de la nube de Oort al centro del Sistema Solar.

¿Qué particularidad presentan los cometas C/2001 Q4 (NEAT) y C/2002 T7 (LINEAR)?
Un cometa visible a simple vista suele aparecer aproximadamente cada tres años. Ver dos cometas simultáneamente sin la ayuda de instrumentos es muy inusual. La última vez fue en 1861, pero los cometas se observaron en hemisferios del cielo distintos. Esta vez ambos se están viendo en la misma zona del cielo al atardecer: hacia el suroeste está el cometa C/2002 T7 (LINEAR) y hacia el noroeste está el cometa C/2001 Q4 (NEAT). Hay que darse prisa para poder verlos, ya que la Luna creciente interferirá en su observación.
El C/2001 Q4 (NEAT) empezó a verse relativamente bien hace unas semanas. Tuvo su paso más próximo a la Tierra a finales de la primera semana de mayo y días después lo hizo cerca del Sol. Todavía es visible, pero cada vez se debilita más.
El C/2002 T7 (LINEAR) presentó su máximo brillo el viernes pasado: estaba a sólo 40 millones de kilómetros de la Tierra, cien veces la distancia a la Luna. Para un cometa es muy cerca, más que el Halley en 1986. Se distingue muy fácilmente, aunque su cola no es muy brillante.
Ambos están realizando su primer paso por el Sol. Los dos tienen órbitas hiperbólicas, órbitas abiertas. Es la primera y última vez que los vemos, jamás regresarán. La fuerza de gravedad de Júpiter los va a expulsar del Sistema Solar. En un futuro podrían ser captados por otra estrella y ser cometas de otro sistema estelar.

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El autor

Annia Domènech es Licenciada en Biología y Periodismo. Periodista científico responsable de la publicación caosyciencia.

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