Leyendo ciencia en... Crónicas marcianas

Annia Domènech / 28-11-2002

Ray Bradbury
Ediciones Minotauro
Barcelona 1999

Los grandes descubrimientos y conquistas del hombre siempre han seguido pautas parecidas de sometimiento y prácticamente exterminación, por molestos y otras razones, de los locales a los que, además, se ha tratado de imbuir de creencias ajenas en aras de educarlos y convertirlos en "personas".

Ocurrió en América, también en África y Australia. Ocurrió con mil pequeños pueblos y grandes culturas, diezmados y enterradas por alguien en supuesta posesión de la verdad y con poder para imponerla.

Crónicas marcianas es el libro resultante de mil historias entremezcladas con ocasionales puntos de encuentro. Todas ellas hablan de la llegada del hombre a Marte y de la posterior colonización del planeta, siguiendo pautas de antaño, repitiendo errores de siempre. Se reconocen personajes como el conquistador febril que no respeta nada, el religioso convencido de salvar almas aunque sean marcianas, el arqueólogo proteccionista y fascinado por el nuevo entorno, el militar dividido entre el deber y la conciencia... Y los marcianos, primero despiadados como verdugos y, después, entrañables como víctimas.

Cuanto más atento es el lector más guiños percibe en unos cuentos que pueden leerse a muchos niveles y en los que hay una feroz crítica a una civilización, personalizada en la americana, pero extensible a todo el mundo occidental tal y como todavía hoy lo conocemos.

Porque los cuentos son de gran actualidad, pese a que ya han llegado a la respetable edad de cincuentones; de hecho, están ambientados en una época comprendida entre enero de 1999 y octubre de 2026. No parece, sin embargo, que la conquista de Marte sea posible en este futuro que ya vivimos. El Planeta Rojo tiene una delgada atmósfera mayoritariamente compuesta por dióxido de carbono, con temperaturas que varían de 0 a -125 ºC: unas condiciones inaceptables para el hombre, el cual no resiste el frío y, además, requiere oxígeno para respirar.

Que sean incompatibles con la realidad conocida es, por supuesto, un detalle irrelevante de las Crónicas Marcianas. En el universo de la ciencia-ficción, las grandes obras - entre otras, léase 1984 de George Orwell o Un mundo feliz de Aldous Huxley- son aquellas que sólo quedan obsoletas en su aspecto científico, tecnológico o de datación, no por contenidos, quizás porque las buenas historias son intemporales y la naturaleza humana también.

Ray Bradbury escribe de un modo llano y sucinto, pero no explícito. Da retazos de información que el lector debe relacionar. Por ello, no gustará a aquellos que esperen un continuo, de la A a la Z, ni tampoco a los amantes de los relatos cortos independientes. Pero deleitará a muchos, como demuestran las continuas ediciones del libro, aunque ciertamente no se mantenga el mismo nivel de excelencia en todos los episodios y alguno que otro llegue a ser cansino.

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El autor

Annia Domènech es Licenciada en Biología y Periodismo. Periodista científico responsable de la publicación caosyciencia.

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