Anillos en el Sol

Luis Cuesta / 29-09-2005

Todo el mundo sabe lo que es un anillo. Es de esos conceptos que se conocen sin haber aprendido la definición geométrica de la figura: un anillo es la zona comprendida entre dos circunferencias concéntricas. Por extensión, todo objeto que tenga tal forma recibe ese nombre.

Existen diversos tipos de anillos. Están los posesivos, que se intercambian en los enlaces matrimoniales, o los de brillantes, que sirven para agasajar como regalo. También los mecánicos, que se utilizan para unir piezas o para deslizar unas sobre otras. Hay anillos de aventuras, como el del Señor que da título al famoso libro de Tolkien. Finalmente, existen anillos astronómicos, que son los que nos interesan. Los que rodean a Saturno, conocidos desde la existencia del telescopio, están constituidos por pequeños fragmentos de roca y polvo. Luego se ha visto que se encuentran también presentes en los demás planetas gigantes del Sistema Solar. Igualmente, las explosiones de supernova dan lugar a anillos astronómicos: las ondas de choque que se originan a su alrededor tienen esta forma, aunque no sean realmente materiales.

Lo que seguramente no todo el mundo sabe es que en el Sol también se ven anillos. Se deben a un tipo especial de eclipse solar, pero no se llaman "anillos de Sol", sino "eclipses anulares de Sol". Dicho fenómeno, además, proporciona una buena manera de redefinir la geometría del anillo.

Vamos a proporcionar la receta para producir un anillo de Sol. Imaginemos un disco blanco y brillante que va a hacer las veces de la estrella. Lo colocamos sobre una cartulina azul, que es el cielo. Tomamos otro disco negro y opaco: la Luna, pero en fase nueva. Su tamaño debe ser un poco menor que el del anterior, algo así como un 10%, para que el efecto sea notorio. Si ponemos los dos discos perfectamente centrados sobre la cartulina, por ejemplo pinchados por su centro con una chincheta sobre el cielo simulado, ¿qué queda? Un anillo brillante.

Eso es, ni más ni menos, lo que ocurre con el Sol y la Luna en un eclipse anular. Lo habitual en un eclipse, a lo que estamos acostumbrados, es que el disco negro sólo oculte parte del disco blanco, por no ser concéntricos, y dé lugar a una especie de cuarto creciente en el Sol (eclipse parcial). Y cuando los eclipses son concéntricos, lo frecuente también es que el disco blanco sea más pequeño que el disco negro y quede oculto por completo (eclipse total).

Pero resulta que tanto la órbita de la Tierra alrededor del Sol como la de la Luna alrededor de la Tierra no son circulares, sino elípticas. Esto implica que unas veces están más cerca y otras más lejos del cuerpo alrededor del cual giran. Así, desde la Tierra, la Luna y el Sol se ven más grandes cuando están próximas y más pequeños cuando están alejados. Es como el efecto de la perspectiva que hace ver los cipreses en un camino cada vez más pequeños conforme uno se aleja.

Puede coincidir que la Luna esté en el punto de su órbita más alejado de la Tierra y ésta en el punto de su órbita más cercano al Sol. Si, además, Luna y Sol se encuentran en ese momento, se produce un eclipse anular.

El día 3 de octubre de este año 2005 se va a producir uno de estos eclipses y que será visible en España. En muchas regiones de su geografía se verá un anillo en el Sol. La zona en la que eso sucederá, llamada "zona de anularidad", es una estrecha franja de unos 180 km que va desde la costa noroeste, entre Galicia y Portugal (el primer punto de contacto con la Península Ibérica es la zona de Finisterre), hasta el Mediterráneo en la Comunidad Valenciana (el último punto de contacto con la Península será el Cabo de La Nao, aunque después se despedirá en Ibiza). Atravesará Galicia, el norte de Portugal, Castilla y León, la Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha, Aragón, la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares.

El eclipse comenzará a las 7:40 TU (TU significa Tiempo Universal, es decir, la hora en el meridiano origen, a la que en ese día hay que añadir dos horas para obtener la hora oficial en la Península Ibérica y una hora para Canarias). Pero el momento más interesante de un eclipse se produce cuando el Sol empieza a estar tan oculto, que las condiciones ambientales cambian, se aprecia una disminución de la luz y ésta adquiere un tono metálico. Ese momento que todos estamos esperando sucederá más tarde y lentamente durante algo más de una hora.

Poco antes de las 9:00 TU (con una variación de más de 10 minutos entre los extremos de la zona de anularidad a lo largo de la Península Ibérica) se iniciará la fase anular. En unos cuatro minutos, dependiendo del sitio, todo habrá terminado. La sombra de un anillo de Sol recorrerá España de Noroeste a Sudeste en unos 15 minutos a una velocidad entre 1.700 y 3.400 km/h, dependiendo de la latitud.

Es la primera vez, desde 1959, que se produce un eclipse no parcial en España, aunque aquél fue total y sólo se vio en Canarias. Para encontrar el último anular hay que remontarse para la Península al 9 de enero de 1777, y para Canarias al 25 de abril de 1846. El 17 de abril de 1912 tuvo lugar un híbrido, anular-total, cuya fase de totalidad, de apenas unos segundos, ocurrió precisamente en su trayectoria sobre España.

Los siguientes eclipses totales sobre la Península ocurrirán el 12 de agosto de 2026 y el 2 de agosto de 2027, mientras que el próximo eclipse anular peninsular tendrá lugar el 26 de enero de 2028 y en Canarias el 7 de febrero de 2092.

Al contrario que los eclipses totales de Sol, los eclipses anulares no permiten ver la corona, la parte externa de la atmósfera solar y que normalmente no es visible porque el cielo es demasiado brillante debido al resplandor de nuestra estrella. Sólo en un eclipse total de Sol, cuando se oculta por completo el disco solar, se puede ver. En un eclipse anular de Sol, el anillo de luz del disco que queda es todavía tan brillante, que lo impide.

Para observar un eclipse anular de Sol es necesario tomar todas las precauciones. Es habitual, aunque completamente erróneo, pensar que el Sol está demasiado oculto para dañar los ojos. Por ello, para observar un eclipse anular de Sol, al igual que para la observación de cualquier otro tipo eclipse de nuestra estrella, se debe ir provisto de un filtro adecuado (pueden ser unas gafas especiales homologadas), aunque lo mejor es observarlo por proyección sobre una superficie. Así que este próximo día 3 de octubre veremos muchas ciudades españolas inundarse de esas graciosas gafas de cartón especiales para observar eclipses.

Comentarios (5)

Compartir:

Multimedia

El autor

Luis Cuesta es Responsable Científico de Telescopios Robóticos y Jefe de la Unidad de Cultura Científica del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA).

Ver todos los artículos de Luis Cuesta

Glosario

  • Telescopio
  • Planetas
  • Sistema Solar
  • Supernova
  • Sol
  • Eclipse
  • Órbita
  • Tiempo Universal (UT)
  • Luz