Entrevista a David Southwood

"La ESA pretende avanzar la frontera del conocimiento cósmico"

Annia Domènech / 31-05-2005

David Southwood es director del Programa Científico de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Mejorar la capacidad de la ciencia europea, aumentar la capacidad técnica de la industria espacial europea, así como coordinar y reforzar los programas espaciales nacionales europeos, son los objetivos de la Agencia Europea del Espacio (ESA). Al otro lado del Atlántico, se encuentra la National Aeronautics and Space Administration (NASA).


¿Es comparable la investigación que se hace en la ESA con la de la NASA?
El modo en que los científicos trabajan es idéntico en todas partes. Lo que varía es cómo se deciden los objetivos generales de un programa, es decir, cuándo hay que explicar a la fuente de dinero por qué se hace lo que hace, y del modo en que se hace.
La visión americana aplicada en la NASA es de exploración para la búsqueda de vida en todas sus posibles formas allí donde pueda existir. Este es un planteamiento inapropiado, ya que antes de hacer una investigación no se conoce la relevancia exacta que puede tener. Por ejemplo, en el caso de la vida podría existir alguna ley física desconocida que sea fundamental para su creación.
En cambio, en la ESA se pretende avanzar la frontera del conocimiento cósmico. La vida sólo es una parte de él. La visión, basada en la ciencia, es ligeramente más amplia, lo que es difícil puesto que tenemos un presupuesto menor.
Pese a lo dicho, no hay ningún científico ni en Europa ni en los Estados Unidos que no piense que comprender el origen de la vida y su evolución sea probablemente una de las cuestiones más importantes a contestar.

¿No es curioso que la NASA busque vida fuera de la Tierra mientras que en Norteamérica se expanden las creencias que defienden una visión creacionista?
El fundamentalismo religioso no sólo está aumentando en los Estado Unidos, aunque allí sea muy evidente. Las religiones promulgan visiones simples y únicas de cómo el Universo se formó, lo que es peligroso para la ciencia, puesto que ésta busca racionalizarlo todo. Por tanto, y aunque sea paradójico, en cierto modo me tranquiliza que el gobierno estadounidense, donde los fundamentalistas religiosos son bastante poderosos, pueda buscar vida en otros lugares, cuando su existencia tiene que parecer muy poco probable a un fundamentalista religioso.

Ha mencionado que la ESA tiene un presupuesto menor que la NASA. Además, está formada por distintos países. ¿Cómo coarta esto su modo de funcionamiento?
En este momento, los grandes estados miembros de la ESA (Francia, Alemania y quizás Italia) tienen grandes problemas económicos, lo que limita su capacidad de subvencionar adecuadamente la investigación espacial. Lo cierto es que los proyectos se aprueban mediante negociación, y si una o dos naciones se niegan a aumentar el presupuesto, las otras tienen que ceder.
Irónicamente, en mi opinión, se reacciona invirtiendo el dinero en aplicaciones, en lugar de en proyectos a largo término, que sería hacer ciencia. El consuelo es que cada vez que se vota un presupuesto es para cinco años, mientras que en la NASA cada año realizan uno nuevo.

¿Es cierto que los políticos suelen pedir aplicaciones tecnológicas en lugar de conocimiento científico?
Es cierto que en Europa existe el problema de no entender que hacer ciencia es como dispersar semillas en el suelo, se desconoce dónde van a aparecer las flores pero se sabe que van a brotar. Si siempre se intenta fijar la aplicación primero, entonces puede que sea imposible llegar a ella. Es como plantar una semilla en un lugar preciso, quizás no germina.
Los políticos no lo ven así porque quieren saber con anterioridad para qué están pagando. Pero es una realidad que muchas avances tecnológicos aparecieron como un beneficio inesperado de otras actividades.

¿Podría darnos algún ejemplo?
Los sistemas de navegación, y en última instancia el GPS (Global Positioning System), se originaron durante el Año Geofísico Internacional (1957-1958), que fue cuando los rusos lanzaron el primer satélite artificial, el Sputnik. Su órbita fue medida con precisión por un científico americano con una radioantena (antes se pensaba que se requerían dos para triangular), puesto que se puede medir el efecto Doppler en la señal cuando el objeto se mueve desde el horizonte hacia el cenit y de vuelta al horizonte. Es posible obtener la órbita completa observando de un horizonte al otro mientras se rota la antena para seguir la trayectoria del satélite. Conociendo la órbita, era posible situar las posiciones relativas del satélite y del radar que lo seguía.

¿Y qué aplicaciones directas tuvo esto?
Los americanos y los británicos estaban construyendo el sistema de submarinos polaris para transportar armas nucleares con el fin de que los rusos no supieran dónde estaban. Pero sólo puedes lanzar armas si sabes exactamente tu posición en relación con el blanco. Los sistemas de guía inercial utilizados en ese momento fijaban la ubicación del submarino por su movimiento, pero se volvían imprecisos al poco tiempo.
El GPS, o lo que inicialmente se llamó transit (que era mucho más primitivo), permitía mirando el tránsito de un satélite establecer la posición exacta del submarino con pocos minutos en superficie. Esto surgió con el Sputnik, lo que demuestra que no puede separarse la ciencia de sus aplicaciones.

¿Cuáles son las grandes líneas de investigación en el programa científico de la ESA?
El máximo interés se sitúa en Marte, con la Mars Express funcionando, y Venus, donde el próximo otoño irá la Venus Express. Después está la misión BepiColombo a Mercurio.
En Astronomía, los grandes objetivos son las misiones Herschel y Planck, que serán lanzadas en dos años. Planck está destinado a observar la radiación de Fondo Cósmico de Microondas, mientras que Herschel es un telescopio submilimétrico en infrarrojo que mirará el universo frío, donde la gravedad une la materia creando estrellas y planetas…
También está Pathfinder, que intenta testear la tecnología que será utilizada en una misión de la ESA que consistirá en un detector de ondas gravitatorias.

¿Piensa que fracasos, como el del Beagle, tienen graves consecuencias para la imagen de la investigación espacial europea?
Es interesante el contraste entre la actitud americana y la europea ante al fracaso. Los americanos han sufrido varios que han sido públicos. A finales del siglo pasado, en 1998, perdieron dos misiones a Marte, y hace un par de años ocurrió la tragedia de la pérdida de una lanzadera. Evidentemente cuando se enfrentan a una catástrofe intentan conocer el por qué y mejorar lo que sea, pero existe el sentimiento de que hay que volver a intentarlo. En cambio, en Europa la reacción es de haber perdido la guerra.
Sin embargo, la lista de éxitos del programa científico de la ESA es muy buena, mejor que la de cualquier otra agencia espacial. El ciudadano medio no puede mencionar ningún fracaso. De hecho, el Beagle no era responsabilidad nuestra, sino que era británico. No quisieron la supervisión de la ESA, aunque sí la financiación.

Quizás porque éste ha sido un fracaso que ha llegado a los medios…
También es cierto, pero es notable que tenga que ser tan penoso. Dos tercios de las misiones a Marte han fracasado. Es extremadamente difícil aterrizar en este planeta, y más hacerlo bien la primera vez. Estadísticamente no hay nada que reprocharle a Beagle.
Los americanos ya estarían enviando otra nave, quizás estoy exagerando, pero la respuesta americana al error es volver e intentarlo con más ahínco, mientras que la europea es la recriminación, que es una actitud incorrecta.

¿Qué repercusión tienen las misiones de la ESA en la industria europea?
A diferencia de otras agencias en otros lugares, la ESA no construye ella misma sus naves, aunque supervise el proceso, sino que se encargan a compañías espaciales del sector privado. Es una filosofía distinta que, por ejemplo, la de la NASA, donde la nave Cassini fue construida en el JPL (Jet Propulsion Laboratory).
Se considera mejor mantener la construcción en el sector comercial, incluso si el dinero procede del sector público, puesto que en ocasiones utilizar dinero público puede impedir que el sector privado funcione, ya que no puede competir. En mi opinión esto sería negativo.
Además, para que todo el país disponga de una serie de habilidades técnicas es indicado emplear a gente en trabajo público para que sean desarrolladas y después mantener las facilidades al alcance de todos, ya que las mismas habilidades pueden utilizarse con otros fines.
Por ejemplo, los equipos que están construyendo Herschel y Planck también realizan el sistema de navegación de Galileo. Por tanto, hay un grupo de gente que es capaz de hacer esto, lo que es bueno para nuestra sociedad. Nadie va a pagar por ello, excepto el gobierno.

¿Qué opina sobre el hecho de que la ESA pueda acabar bajo el paraguas de la Comunidad Europea?
En cierto sentido sería lógico. Lo que supondría un problema es que fuera dirigist. Pienso que la ciencia funciona mejor cuando son los científicos los que discuten y deciden las prioridades. Me preocupa que la Comisión Europea tenga una actitud de arriba abajo, cuando la ciencia debe ir de abajo arriba.

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Annia Domènech es Licenciada en Biología y Periodismo. Periodista científico responsable de la publicación caosyciencia.

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