Edgar S. Carlin

13-01-2012

Edgar S. Carlin

Pie de imagen: Atardecer en la punta de los Roques, en la Caldera de Taburiente (La Palma).
Foto: Camelia Ploscar

¿Para qué dedicarse a la Astrofísica?
Para entender el Universo y saciar algo de nuestra innata curiosidad. O bien para acercar ese conocimiento a otras personas que no puedan o no quieran investigarlo. Para contribuir a completar el puzle de la física (en escenarios astrofísicos la energía y el espacio bailan danzas que no se dan sobre la Tierra). Para conocer el entorno del planeta y guiar misiones de exploración interplanetarias. Para acercarnos a las estrellas sin salir del planeta. Son algunas de mis razones, tal vez muy idílicas para el actual entorno socioeconómico en el que se desarrolla la Astrofísica.

¿Cuáles son los retos actuales en su campo de investigación?
En Física Solar, en general, se trabaja bastante en entender el conocido calentamiento coronal de nuestra estrella. Muy relacionada con este problema tenemos como meta importante la medición precisa del campo magnético y de su evolución en diversas situaciones en la atmósfera del Sol. Un ejemplo de reto más específico en el campo de la espectropolarimetría y el transporte radiativo, sería la simulación de la luz que irradia la atmósfera solar incluyendo todos los ingredientes físicos que la afectan. Esto entraña la necesidad de trabajar con multitud de dimensiones y magnitudes que son interdependientes en las ecuaciones, lo que es difícil técnicamente.  

¿Qué herramientas necesitan los investigadores para afrontarlos?
Usamos ordenadores para simular las condiciones físicas, resolver las ecuaciones y visualizar los resultados. Dependiendo del caso, se requiere el acceso a redes de supercomputadores para aumentar la potencia de cálculo. Para contrastar los cálculos teóricos con la realidad se necesitan datos observacionales. Estos provienen de instrumentos (espectropolarímetros, espectrógrafos, coronógrafos,...) instalados en telescopios en Tierra o a bordo de satélites y sondas. También precisamos disponer del conocimiento ya existente, mediante libros o el acceso a revistas especializadas. Finalmente, una herramienta muy útil para cualquier investigador es el tiempo. A menudo se dispone de todos los ingredientes pero no se tiene tiempo suficiente para inspirarse en elaborar la receta.

¿Qué futuro tiene un estudiante de doctorado o postdoc en su campo?
Uno muy incierto (respecto al entorno laboral), expuesto (tu trabajo es revisado y evaluado constantemente) y sacrificado (hay que estar dispuesto a echarle horas y a adaptarse a los cambios). Lo más común es ir a otro país durante un par de años, tras los cuales se intenta regresar al país de origen, muchas veces sin éxito, otras sin la certeza de que podrás quedarte. Entre observaciones en telescopios, congresos y elaboración de artículos se suceden los viajes (1-5 veces al año) y las mudanzas (al menos una cada 2 años). En España, una opción ligada a una estabilidad más duradera pasa por ser líder exitoso de una línea de investigación puntera. Si no te gusta o no se te da bien, existe la posibilidad de que encajes en un grupo de investigación ya creado aquí o en otro país. Entre todo esto siempre se te da a elegir entre disfrutar y profundizar en lo que investigas o cumplir con la productividad exigida para acceder a las plazas de trabajo que se ofertan. Espero que la solución al dilema venga de la mano de la experiencia.

¿Hacia dónde se dirige la investigación astrofísica en España?
Hacia una catástrofe. Mientras se concentran los recursos en los pocos centros e investigadores que están en primera línea, se descuida la educación de base y la estabilidad del investigador no destacado. Por otro lado se promueve el desplazamiento basándose en la interacción y el enriquecimiento profesional, pero a costa de obligar al investigador a emigrar de su lugar de origen y a mudarse constantemente, lo cual puede mermar la calidad de la ciencia que hace (entre otras cosas). Se exalta la competitividad y la productividad (de algo que irónicamente no tiene por qué ser productivo para nadie), mercantilizando la actividad científica (que no deja de usarse con fines políticos). Se fuerza al científico a ser un técnico que no tiene tiempo que perder, que olvida la relación de lo que hace con otras ramas de la ciencia y que no establece verdaderos nexos de unión entre sus resultados y el resto de la sociedad.

¿Cómo mejorarla?
1. Olvidándose de la "excelencia" y de las actuaciones de gestión enfocadas al elitismo y concentrándose en distribuir más recursos a quienes más lo necesitan, no a quienes mejor los usan. Creo que para que un país tenga un buen equipo primero debe tener una buena cantera. No se trata de excluir a los extranjeros, se trata de que el entorno educativo e investigador que cada país tiene la responsabilidad de crear con sus habitantes sea de calidad desde su base.
2. Prescindiendo de la idea de competitividad y fomentando el trabajo en equipo y la diversificación de tareas. La colaboración es más potente que la competencia y puede crear más felicidad, sinergia y prosperidad en una comunidad.
3. Haciendo que los investigadores punteros transmitan sus habilidades a estudiantes y/o investigadores que lo necesiten.
4. Multiplicando su presupuesto (mejor un telescopio que diez cazas de combate), repartiéndolo mejor y gestionándolo sin despilfarro.
En el fondo, el "cómo" no importa. Me parece más importante que se tenga una visión integradora del entorno en el que se desenvuelve la investigación y que la educación de calidad sea vista como una prioridad por quienes toman las decisiones.

¿Qué papel deben interpretar los investigadores en la divulgación del conocimiento científico?
Un investigador tiene la responsabilidad de difundir el conocimiento de manera entendible hacia ciertos canales de información. Esto requiere un tiempo considerable si se pretende que las ideas lleguen con claridad, de forma didáctica, a personas no formadas. Tal vez por eso me parece buena idea que otros investigadores especializados, en estrecha interacción con el investigador principal, se encarguen esporádicamente de difundir sus resultados.


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El entrevistado

Edgar es Licenciado en Astrofísica por la Universidad de La Laguna y actualmente realiza un doctorado en Física Solar, concretamente en transporte radiativo y espectropolarimetría, en el Instituto de Astrofísica de Canarias.